«De las subvenciones se pueden beneficiar todos los titulares de viviendas en La Rioja»

Julio Herreros Director general de Innovación e IndustriaPese a que todavía no son obligatorios por ley, los repartidores de costes de calefacción resultan muy ventajosos para el usuario

A.A.M. A.A.M. LOGROÑO. LOGROÑO.

Las ayudas al ahorro que propone el Gobierno regional se enmarcan en el Plan Energético de La Rioja 2015-2020 y sus objetivos se ajustan a las líneas estratégicas de dicho documento y a las demandas de la sociedad actual.

-¿En qué consiste y con qué objetivos se lanza este paquete de ayudas?

-Se trata de medidas que encajan en el propósito de ahorro y eficiencia energética y están destinadas directamente a los ciudadanos. Por lo tanto, es una línea que ya se fija en el Plan Energético de La Rioja, pero también es una demanda de instaladores eléctricos y otros agentes sociales, que han manifestado su preocupación en materia de gasto energético y el impacto medioambiental que ello implica.

-¿A quién se dirigen?

-Pueden beneficiarse todos los ciudadanos titulares de vivienda, propietarios que generalmente se constituyen como comunidad de vecinos en toda La Rioja. De hecho, aunque se trata de materias diferentes, como son las instalaciones eléctricas y las térmicas, las ayudas se han presentado de manera conjunta porque el objeto es el mismo y la comunidad de propietarios puede optar por una o varias vías de ayudas.

-¿Por qué es obligatoria en todos los casos la realización de una auditoría energética?

-Porque es la única manera de saber dónde estamos y a dónde vamos a llegar con los cambios que se realicen. De este modo la comunidad sabrá lo que va a ahorrar respecto a la situación que existía antes. Además, esta auditoría previa también se subvenciona, hasta un 75% y con un máximo de 500 euros.

-¿Qué criterios se tienen en cuenta para otorgar las ayudas?

-En general, se prima la eficiencia energética. Es decir, que haya una eficiencia mínima y, a partir de ahí, cuanto más ahorro haya, más puntos se otorgan a la solicitud. También se valora la antigüedad de la casa, porque generalmente las viviendas con más años tienen más deficiencias en este ámbito, y el número de vecinos, porque lógicamente si hay más personas, el consumo energético es mayor y también el ahorro que puede lograrse será más significativo. Y, en el caso concreto de la calefacción, se tiene en cuenta que el contador sea inteligente, para que permita conocer el consumo y controlarlo, y que el sistema de los dispositivos repartidores sea de lectura abierta, es decir, que pueda acceder otra compañía diferente a la que lo instala, de modo que en cualquier momento se pueda cambiar sin modificar el equipo.

Los llamados repartidores de costes de calefacción son aparatos de medición que se colocan en cada radiador y que, combinados con válvulas termostáticas, permiten individualizar el consumo en viviendas con calefacción central distribuida en columnas, en las que hasta ahora se dividía el gasto total entre los vecinos, según los metros cuadrados o la participación de la vivienda.

La Directiva 27/2012 de la Unión Europea indicaba que, a 31 de diciembre de 2016, debía ser obligatorio en todos los países de la UE contar con una legislación que obligase a la instalación de este tipo de dispositivos en las viviendas. La directiva no se ha traspuesto en España, por lo que todavía no es legalmente obligatorio, pero su instalación resulta interesante desde el punto de vista económico para el usuario, por lo que muchas comunidades de vecinos ya la han aprobado y ahora pueden optar a las ayudas para llevarla a cabo.

Como explica Carmelo Ruiz, de Entorno de Medición Inteligente (EMI), una de las empresas riojanas especializadas en este tema, el sistema permite «medir la temperatura, controlarla y establecerla de tal manera que cada estancia de la vivienda pueda estar a la temperatura deseada». «Es un sistema abierto y, además, el usuario puede acceder a una plataforma en la que ve su consumo diario y, puede, por ejemplo, establecer una alarma cuando llegue a cierto tope de consumo y así controlar el gasto», apunta. «En nuestro caso, además, damos las claves de acceso para la lectura a la comunidad de vecinos, de manera que no exista cautividad y el usuario pueda cambiar de compañía lectora sin ningún problema».

Antonio Marco, director de Operaciones de Natural Heat, otra de las empresas riojanas instaladoras de sistemas de repartidores, destaca sus ventajas, porque «cada vecino puede conocer el consumo exacto que realiza individualmente y pagar únicamente por este» y, «al ser conocedores de nuestros consumos reales, podemos generar un menor consumo, y por lo tanto un mayor ahorro, modificando nuestros usos y costumbres en el hogar». Aunque ayudas como las del Gobierno riojano movilizan a las comunidades para beneficiarse de la subvención, Marco señala que «la inversión a realizar es muy pequeña y se trata de la medida de eficiencia energética más rápidamente amortizable, en unos 3 años o menos».

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