Seis exámenes que no siempre han conseguido solventar las dudas

Desde el 2009 la EBA realiza estas pruebas para mostrar la fortaleza del sector, aunque a veces les han sucedido crisis como la del Popular

J. M. CAMARERO MADRID.

Los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) son el fruto de los años de incertidumbre en los que casi ningún supervisor podía prever lo que iba a ocurrir con la economía a partir de 2009. La posibilidad de analizar cómo podría soportar la banca un escenario económico muy adverso llegó por primera vez aquel año. Desde entonces, y hasta ayer, seis han sido los exámenes que ha analizado al conjunto de la banca europea, no siempre con los mismos resultados ni con los efectos deseados en el campo financiero.

A raíz del 'crash' provocado por Lehman Brothers, en septiembre de 2008, se dejó en evidencia la supervisión financiera global. Por eso, los test de estrés se han convertido en una herramienta fundamental para medir la capacidad de los bancos de soportar nuevos envites económicos sin tener que echar mano del dinero público. A las pruebas de 2009 le sucedieron las de 2010, 2011, 2014 y 2016, así como las publicadas ayer.

A pesar de que hace siete años realizaba un nuevo test sobre el estado de la banca española, la EBA vio cuestionada su imagen cuando en 2011 no consiguió detectar el hundimiento de buena parte del sector de las cajas de ahorros españolas, sobre todo por el caso de Bankia. Incluso con los datos relativos a 2015, la institución emitió un informe con un error en el ratio de capital de los bancos españoles que después subsanó.

Ahora, Andrea Enria, actual presidente de la EBA, se ha presentado como candidato a sustituir a Dàniele Nouy, responsable de la supervisión europea, dentro del BCE.

Hace ahora dos años, las seis grandes entidades españolas analizada aprobaron la prueba, aunque en el caso del Popular lo hizo con la peor nota. Sin embargo, el banco ahora en manos del Santander dio a mediados del año pasado uno de los grandes sustos del sistema financiero español, una circunstancia que no había sido advertida por la EBA en su anterior examen, en el que no contaba con la información sobre la ampliación de capital de 2.500 millones que realizó Popular antes del verano de 2016.

Otro de los problemas sufrido por el sector fue la crisis que sufrió el italiano Monte Dei Paschi en Italia también durante el año pasado. Aunque la EBA sí había advertido, en este caso, de que sus estructuras no aguantarían una crisis.

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