Santander advierte de que los cambios judiciales ponen en riesgo el mercado hipotecario

El banco eleva el 13% sus ganancias de enero a septiembre gracias al descenso de provisiones por impagos de créditos

J. M. CAMARERO

madrid. El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ha sido el último ejecutivo de la banca que ha dejada plasmada la postura del sector antes de que el Tribunal Supremo se pronuncie el próximo lunes sobre quién debe pagar el impuesto de las hipotecas. Y lo ha hecho para quejarse de los «continuos cambios» que se derivan de las sentencias judiciales en torno al contrato hipotecario, así como del resultado que pueda derivarse de la negociación de la reforma de la ley hipotecaria. «Me gustaría tener un marco legal claro y seguro», señaló ayer en la presentación de resultados de la corporación.

Álvarez mostró su «preocupación» por cómo puedan afectar al mercado hipotecario «los cambios que se van realizando, sobre todo cuando prestas dinero a 25 años» vista. «Si hay un mercado que ha funcionado bien ha sido éste», aclaró. A su juicio, las modificaciones derivadas sobre todo de los fallos judiciales en contra de la banca «suponen un riesgo demasiado elevado que al final acaba trasladándose al volumen y al precio», esto es, al ritmo en la concesión de créditos, así como a los tipos de interés aplicados, que pueden subir si hay más presión para la banca.

Una vez que conozca la resolución del alto tribunal el próximo día 5, el banco actuará «dependiendo de la dinámica competitiva de los mercados». Sí puntualizó que «lo que es seguro es que el coste de hacer negocio hipotecario aumentará» si la entidad tiene que pagar a partir de ahora el AJD, aunque no aclaró si subirán los precios de sus hipotecas.

Por el lado de los resultados de la entidad, el grupo bancario presidido por Ana Botín obtuvo un beneficio atribuido de 5.742 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, lo que supone un aumento del 13% respecto al mismo periodo del año anterior (un 28% más en euros constantes), impulsado por Brasil y España.

La entidad resaltó en su nota de resultados que el crecimiento de los ingresos en varios mercados, como Brasil, España, México y Portugal, y la mejora en la calidad del crédito compensaron «sobradamente» el impacto de las depreciaciones de algunas divisas, como el peso argentino, respecto al euro. A su vez, el beneficio antes de impuestos subió un 23% en euros constantes, hasta 11.230 millones, con un crecimiento del beneficio ordinario en ocho de los diez principales mercados. En el tercer trimestre el beneficio atribuido fue de 1.990 millones de euros, un 36% más que en el mismo trimestre de 2017.

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