Santander advierte de que los cambios judiciales ponen en riesgo el mercado hipotecario

La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en una imagen de archivo. /R. C.
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, en una imagen de archivo. / R. C.

Aunque cree que «no hay mucho que arreglar» en el funcionamiento de los créditos, el consejero delegado pide un marco legal «claro y seguro» porque la incertidumbre se puede trasladar al nivel de concesión y a los intereses

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ha sido el último ejecutivo de la banca que ha dejada plasmada la postura del sector antes de que el Tribunal Supremo se pronuncie el próximo lunes sobre quién debe pagar el impuesto de las hipotecas. Y lo ha hecho para quejarse de los «continuos cambios» que se derivan de las sentencias judiciales en torno al contrato hipotecario, así como del resultado que pueda derivarse de la negociación de la reforma de la ley hipotecaria. «Me gustaría tener un marco legal claro y seguro», ha indicado Álvarez durante la presentación de resultados de la corporación.

Álvarez ha mostrado su «preocupación» por cómo puedan al mercado hipotecario «los cambios que se van realizando, sobre todo cuando prestas dinero a 25 años» vista. «Si hay un mercado que ha funcionado bien ha sido éste», ha aclaro el consejero delegado quien considera que las modificaciones derivadas sobre todo de los fallos judiciales en contra de la banca «suponen un riesgo demasiado elevado que al final acaba trasladándose al volumen y al precio», esto es, al ritmo en la concesión de créditos, así como a los tipos de interés aplicados, que pueden subir si hay más presión para la banca.

Por eso, el consejero delegado del Santander ha exigido al mismo tiempo a los diputados que negocian la reforma de la ley hipotecaria que la aprueben «cuanto antes» para aclarar el panorama normativo a la hora de conceder hipotecas. Álvarez considera que en España «hay una competencia fuerte y sana y no creo que haya mucho que arreglar en el mercado hipotecario». También ha indicado que «la banca lo ha hecho bien», a pesar de las críticas que les llegan de diversos sectores, y que ha ayudado al crecimiento económico de España.

Al igual que han explicado en las últimas jornadas sus colegas de otras entidades, José Antonio Álvarez no contempla la posibilidad de que el Supremo fije la retroactividad en el caso del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) porque «nos hemos limitado a cumplir» lo que determinaba el reglamento hipotecario. Considera que aplicar esa medida a pasado «es una cosa extraña».

Una vez que conozca la resolución del alto tribunal el próximo día 5, el banco actuará «dependiendo de la dinámica competitiva de los mercados». Aunque sí ha puntualizado que «lo que es seguro es que el coste de hacer negocio hipotecario aumentará» si la entidad tiene que pagar a partir de ahora el AJD, aunque no ha aclarado si subirán los precios de sus hipotecas.

Santander continúa con el proceso de integración del Banco Popular, que adquirió en junio del año pasado tras ser resuelto por la Junta Única de Supervisión (JUR) europea. En noviembre comenzará una nueva fase, la de la integración operativa de sus sistemas, que se irá realizando durante los seis próximos meses, poco a poco, y no de forma abrupta de una noche para otra. En ese proceso, los clientes del Popular no cambiarán de número de cuenta ni el de sus tarjetas de pago. Una vez que se culmine esa fusión tecnológica, el banco analizará la actividad de cada sucursal para decidir cuáles cerraría, en un proceso que será a más largo plazo, previsiblemente a partir del segundo semestre del próximo año.

Gana un 13% más

Banco Santander obtuvo un beneficio atribuido de 5.742 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, lo que supone un aumento del 13% respecto al mismo periodo del año anterior (un 28% más en euros constantes), impulsado por Brasil y España, según ha informado este miércoles la entidad.

El banco presidido por Ana Botín ha resaltado que el crecimiento de los ingresos en varios mercados, como Brasil, España, México y Portugal, y la mejora en la calidad del crédito compensaron «sobradamente» el impacto de las depreciaciones de algunas divisas, como el peso argentino, respecto al euro.

El beneficio antes de impuestos subió un 23% con respecto al mismo periodo del año anterior en euros constantes, hasta 11.230 millones, con un crecimiento del beneficio ordinario en ocho de los diez principales mercados.

En el tercer trimestre estanco, el beneficio atribuido fue de 1.990 millones de euros, un 36% más que en el mismo trimestre de 2017. En ese periodo del año pasado se registraron 515 millones de euros de cargos extraordinarios, de los que 300 millones fueron con motivo de la integración del Popular. El beneficio antes de impuestos del tercer trimestre de 2018 aumentó un 17% en euros constantes respecto al mismo periodo de 2017.

«Hemos logrado de nuevo muy buenos resultados: el beneficio atribuido ha crecido un 13% en los nueve primeros meses del año. Lo hemos conseguido de manera responsable y sostenible, aumentando los clientes vinculados y digitales gracias a nuestra inversión en transformación digital, y logrando estar entre los tres primeros en satisfacción de clientes en la mayoría de nuestros mercados», ha subrayado Botín.

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