Rusia estrecha su alianza con la OPEP como «observador» tras sellar el recorte de producción

R. C. MADRID.

El que muchos aún consideran el mayor cártel económico del mundo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cuenta desde ayer con un asociado más de excepción, que en principio tendrá voz pero no voto en sus decisiones. Se trata de Rusia, que dentro de la institución pasará a tener el rango de «observador». No obstante, de momento se trata de una propuesta formal aprobada por todos los miembros en su última reunión celebrada esta semana en Viena y que ahora será trasladada a las autoridades de Moscú para su ratificación.

Lo previsible, no obstante, es que el Gobierno presidido por Vladimir Putin termine aceptando tras estudiará «atentamente». No en vano Rusia ha sido junto a Arabia Saudí el principal promotor del aumento de producción sellado por los 15 miembros de la OPEP -tras la entrada de Congo el viernes- y otros diez socios externos.

Finalmente, todos han logrado «un equilibrio correcto», dijo ayer el ministro de Energía de Arabia Saudí, Jalid al Falih, y concluyeron que «el mercado necesita otro millón de barriles diarios». Pero los analistas esperaban medidas más agresivas y es posible que la cotización del crudo no se modere como se esperaba. Otro problema añadido es que no se ha concretado el reparto de nuevas cuotas por países.

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