UN 'REMAKE' DE 'EL BUENO, EL FEO Y EL MALO'

Días de vértigo, los vividos en las últimas semanas con las hipotecas como centro de atención de medio país. Al final, con la comparecencia del presidente del Gobierno del pasado miércoles y su aprobación con urgencia por el Consejo de Ministros el día siguiente, lo ocurrido se nos asemeja a un 'remake' de aquella famosa película 'El bueno, el feo y el malo', de Sergio Leone. Ello porque al hacer balance los bancos han sido el malo de la película, los sufridos prestatarios de las hipotecas desempeñaron, como tantas veces, el papel del feo y el Gobierno, finalmente, hacía de bueno inconmensurable.

Si no fuera por el penoso tributo de imagen que ha debido pagar el Tribunal Supremo, y con ello el propio país, pudiera parecer que todo estaba preparado para un final en el que el Gobierno se ha apuntado con miras electoralistas un tanto que ni soñado. El problema latente en nuestro caso es el de la inseguridad jurídica en la imagen internacional de España, que volvía a ponerse de manifiesto una vez más. Algo serio, porque debilita la confianza en la misma y aleja a los inversores foráneos. Mal asunto. En nuestro caso es llover sobre mojado.

Un impuesto que supone el 70% de los gastos de una hipoteca y donde el papel del banco era meramente recaudatorio, porque iba a las arcas de las comunidades autónomas, y donde lo más eficaz, quizás, fuera eliminar de una vez por todas el tributo. Algo impensable hasta que no se aborde el tan esperado sistema de financiación de estos entes. Pues bien, el Reglamento de este tributo aprobado en 1993, y que obligaba al pago del mismo al cliente, no había sido cuestionado en todos estos años, viniendo la sentencia del pasado 18 de octubre a hacer recaer por el contrario este pago en el banco, algo que como sabemos duró pocos días al decidir el pleno de lo Contencioso-Administrativo devolver a la doctrina anterior la controvertida sentencia: el cliente y no el banco asume el pago del impuesto.

Hay que recordar que en septiembre del 2015 el Tribunal Supremo dictaminó también como abusivos los gastos de notario, gestoría y registro. Un pronunciamiento vago que solo señala que debe haber reparto equitativo de gastos, quedando ello en esta indefinición.

Lo que parece evidente, aparte de que la ley comunitaria contempla que en ninguno de los países comunitarios paga este impuesto el banco, es que la realidad nos viene diciendo que quien se beneficia de la inscripción que genera el impuesto es el banco. Esto nos hace concluir que parece más acertado atribuir la responsabilidad del pago del impuesto al banco que, al por otra parte, siempre tan sufrido cliente.

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