Regiones con trenes de tercera

Mientras los focos y las mayores atenciones se las lleva el AVE, hay varias provincias -incluso por donde pasa el tren de alta velocidad- que tienen líneas e incluso maquinaria que bien podría considerarse casi de tercera división. La Rioja, por ejemplo, se ha convertido en una isla ferroviaria, con comunicaciones escasas y precarias con Zaragoza y tortuosas, sobre un trazado centenario, con Miranda de Ebro. La flamante estación de Logroño solo ve salir un servicio diario hacia Madrid.

En Aragón, por su parte, siguen circulando los vetustos convoyes «tamagotchis». Son los trenes diesel de la vieja serie 596: lentos, pequeños y que requieren muchos cuidados por Renfe. Para cubrir el trayecto entre Zaragoza y el Pirineo aragonés (Canfranc) tardan tres horas y 45 minutos, y eso en recorrer 218 kilómetros. La odisea es mayor si se considera la línea completa: nueve horas para llegar a Teruel, es decir, más de una jornada de trabajo dedicada a recorrer 400 kilómetros. En coche ni siquiera llegaría a la mitad. Pero los problemas ferroviarios abarcan a más territorios, como Extremadura, donde penan desde hace años por una línea Madrid-Badajoz más moderna y sin incidentes.