Prisión preventiva para el presidente de Audi por el escándalo del 'dieselgate'

La justicia alemana, que acusa a Rupert Stadler de delitos de fraude y falsificación, considera que existe riesgo de ocultación de pruebas

D. VALERA

madrid. Las investigaciones judiciales por el escándalo del 'dieselgate' -la manipulación con un 'software' de las emisiones contaminantes en los vehículos diésel de Volkswagen- siguen su curso y ayer dieron un paso más con la detención y entrada en prisión preventiva del presidente ejecutivo de Audi, Rupert Stadler, acusado de la supuesta autoria de delitos de «fraude» y complicidad por «falsificación de documentos certificados».

Stadler, que lleva al frente de Audi -perteneciente al grupo Volkswagen- desde hace once años, se convirtió así en el primer alto directivo en prisión por este escándalo. El juez alemán ante el que compareció el alto cargo de la multinacional ordenó su encarcelamiento por «riesgo de ocultación de pruebas», algo que había solicitado la fiscalía germana. Según los medios alemanes, los investigadores sospechan que el máximo responsable de Audi se encontraba al tanto del fraude de las emisiones y, sin embargo, no hizo nada para impedir que se siguieran produciendo las ventas de vehículos con esa manipulación.

Stadler estaba en el ojo de mira de la justicia alemana desde que el pasado mayo se produjeran registros en su domicilio. Una operación en el marco de la investigación a 20 sospechosos por este escándalo, entre los cuales también se encuentra otro miembro actual de la junta directiva de Audi que no ha trascendido. Ante este panorama judicial, Volkswagen reaccionó y ayer aprobó suspender «de manera temporal» a Stadler al frente de Audi y reemplazarlo por el holandés Bram Schot en un intento de atajar el escándalo. Precisamente, el grupo Volkswagen aceptó la semana pasada el pago de una multa de 1.000 millones de euros por parte de la fiscalía de Braunschweig (Alemania) por la manipulación de estos vehículos diésel.

Pero el viacrucis de los altos ejecutivos del grupo puede ser todavía largo. De hecho, las fiscalías de varios estados alemanes han abierto investigaciones contra algunos de los máximos responsables de la multinacional, como es el caso del actual presidente de la marca Volkswagen, Herbert Diess.

El 'diéselgate' se descubrió en 2015 después de que la agencia estadounidense de medio ambiente (EPA) acusara al primer constructor mundial de automóviles de haber instalado en motores diésel un programa para falsear los resultados de las mediciones de contaminación.

 

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