Arranca la batalla del primer Presupuesto de la UE a 27

Jean-Claude Juncker, persidente de la Comisión Europea./Olivier Hoslet (Efe)
Jean-Claude Juncker, persidente de la Comisión Europea. / Olivier Hoslet (Efe)

Bruselas propone recortes del 5% y el 7% en la PAC y los fondos de cohesión para afrontar otras realidades como inmigración, defensa, innovación o educación

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

Pragmático, moderno, justo... Bienvenidos al Marco Financiero Plurianual de la UE para el período 2021-2027, el primer presupuesto de la Europa posBrexit, de la Europa a 27. «Es un día importante para nuestra Unión. El nuevo presupuesto nos brinda la oportunidad de dar forma al futuro de una nueva y ambiciosa Unión de 27, unidos entre sí por la solidaridad. Estamos formulando un plan pragmático para hacer más con menos», ha recalcado el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

Cuando un político menciona la palabra «hacer más con menos» mejor ponerse a resguardo. En esta ocasión, el gran problema es que la salida de Reino Unido provocará un agujero anual de en torno a 13.000 millones en las cuentas del club que será muy difícil de llenar ya que muchos países ricos no están por la labor de rascarse el bolsillo. La propuesta planteada plantea recortar los fondos agrícolas (PAC) y de cohesión un 5% y un 7% respectivamente- y aumentar el gasto dedicado a políticas como inmigración, seguridad y la defensa, la investigación y la innovación y economía digital.

Bruselas ha propuesto un presupuesto plurianual de 1,135 billones, lo que representa un 1,11% del PIB de los 27, una cifra «comparable» a las actuales cuentas si se tiene en cuenta la inflación. Y es que al socavón provocado por el 'Brexit' hay que sumar la necesidad de cubrir «nuevas y urgentes prioridades», entre las que incluye los fondos dedicados a la investigación y la innovación, la juventud, la economía digital, la gestión de fronteras y la seguridad y la defensa.

Para ello, la Comisión Juncker propone crear tres nuevas fuentes de ingresos para la UE que se sumen a la recaudación del IVA y a las aportaciones de los Estados miembros, clave de bóveda de las cuentas al suponer más del 80% de los ingresos. Se apuesta por crear una nueva tasa al plástico (0,80 euros por kilo no reciclado); recaudar un 3% de un futuro impuesto de sociedades armonizado a nivel comunitario y un 20% de los ingresos procedentes del sistema de comercio de derechos de emisión. Según los cálculos de los técnicos comunitarios, estos nuevos recursos propios representarían aproximadamente el 12% del presupuesto de la UE y podrían aportar hasta 22.000 millones al año.

Entre las novedades, destacan dos. En el capítulo político, se lanza un mensaje contundente a países como Polonia o Hungría advirtiéndoles de que no se tolerará que flirteen con los valores europeos. Este nuevo mecanismo permitirá «suspender, reducir o restringir el acceso a la financiación de la UE de manera proporcional a la naturaleza, la gravedad y el alcance de las deficiencias del Estado de Derecho.» La propuesta de decisión en esos términos correspondería a la Comisión, y su adopción correspondería al Consejo por mayoría cualificada inversa.

Por otra parte, se lanza un nuevo Programa de Apoyo a las Reformas que, con un presupuesto general de 25.000 millones ofrecerá ayuda técnica y financiera a todos los Estados miembros para acometer sus reformas prioritarias, en particular en el contexto del Semestre Europeo. Por otra parte, se propone una Función Europea de Estabilización de las Inversiones que servirá para mantener los niveles de inversión en caso de grandes perturbaciones asimétricas. Empezará en forma de préstamos cruzados con cargo al presupuesto de la UE por un valor máximo de 30.000 millones, acompañados de un componente de ayuda financiera a los Estados miembros para cubrir los costes de los intereses.

Pese a la expectación de la propuesta, sólo servirá de base para el inicio de las conversaciones entre los Estados miembros para intentar que haya un acuerdo antes de las elecciones europeas de mayo de 2019. La expectación es máxima pero no hay que olvidar que no deja de ser un boceto, un armazón sobre el que negociar a cara de perro, aunque con red ya que es necesaria la unanimidad de los 27. Todas las capitales tendrán una bala en la recámara en caso de que les vengan mal dadas porque aquí vale lo mismo el voto de Malta que el de Alemania.

 

Fotos

Vídeos