El precio de la vivienda acumula ya más de cuatro años con subidas ininterrumpidas

Entre abril y junio se elevó el 2,6%, la mayor tasa en un trimestre desde 2015, aunque el precio sigue un 24% por debajo de los máximos

J.M. CAMARERO MADRID.

La expansión del mercado inmobiliario no da tregua en el campo de los precios de las viviendas, que siguen sin mostrar síntoma de agotamiento a pesar de algunas de las incertidumbres que acechan a la economía. El coste medio de las viviendas volvió a incrementarse un 6,8% en el segundo trimestre del año, lo que supone un nuevo registro en positivo después de la crisis. La vivienda lleva 17 trimestres consecutivos elevando sus precios, esto es, más de cuatro años seguidos desde que la recuperación económica comenzó a dar los primeros síntomas al final del túnel de la recesión.

Con estos últimos registros del INE actualizados, los precios se elevaron entre abril y junio a un nivel que no se veía desde mediados de 2015. En concreto, el importe de comercialización de todo tipo de pisos, casas y otras propiedades inmobiliarias se incrementó un 2,6%, frente al 1,4% que lo hizo en los tres primeros meses del año, o frente al 2% del segundo trimestre de 2017.

Además, se da la circunstancia de que apenas hay diferencias entre el tipo de viviendas que se venden en cuanto a precio se refiere. Si durante buena parte de la crisis, y la recuperación, eran las de segunda mano las que más incrementos tenían, ahora son también las de nueva construcción las que se han unido al repunte de todo el sector. En concreto, el precio de las viviendas usadas aumentó un 7% interanual en el segundo trimestre, siete décimas más que en el trimestre anterior. En el caso de las viviendas nuevas, su precio avanzó una media del 5,7% en el mismo periodo, con lo que se mantiene respecto al trimestre anterior.

En cualquier caso, los expertos consultados evitan definir la actual situación del mercado inmobiliario como una burbuja, ya que consideran que estas subidas de precio responden a los efectos colaterales de la recuperación económica. Así, las familias disponen de más renta que hace cuatro o cinco años, al haberse reducido el desempleo en muchas casas; las perspectivas domésticas son ahora mejores que las que existían en el peor momento de la crisis, allá por 2013; el desendeudamiento de préstamos y créditos asumidos en su momento ha sido generalizado en estos años, con lo que muchos ciudadanos tienen una situación más desahogada a la hora de afrontar compromisos hipotecarios; y las ofertas de la banca en torno a este mercado son muy competitivas, con lo que se logran condiciones relativamente favorables.

A pesar de estas cifras, el precio de la vivienda es aún inferior al que existía en 2007, el cenit del 'boom' inmobiliario. Por eso, se evita hablar de una situación extrema que pueda conllevar peligros. Lo que sí ocurre es que el crecimiento porcentual de los precios es similar al que existía hace una década, con tasas interanuales superiores al 7%, aunque con la diferencia de que en aquel momento se encontraba en máximos, y ahora se llega a esta situación tras haber descendido a mínimos considerables.

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