Preacuerdo para elevar la plantilla de controladores un 21% y alejar la amenaza de huelga

R. C.

madrid. Enaire, el órgano del Ministerio de Fomento que gestiona la navegación aérea, y la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), suscribieron en la tarde de ayer el preacuerdo que pone fin a su conflicto laboral y aleja la sombra de posibles paros. La principal medida es un aumento del 21% en la plantilla hasta 2025 (se prevén 450 efectivos nuevos), aunque tendrá que ser ratificado por el Gobierno -incluido el Ministerio de Hacienda, al suponer más gasto- y llevado a sus asambleas por USCA.

Tras seis días de reuniones, la central más representativa de este colectivo (representa al 93% de los 2.100 controladores actuales) ha logrado buena parte de sus reivindicaciones. Esto incluye la incorporación de 96 nuevos trabajadores al centro de control aéreo de Barcelona-Gavà antes de 2023, donde se había convocado una huelga para este verano ante el exceso de carga de trabajo y sus posibles consecuencias negativas sobre el tráfico.

Esos paros serán desconvocados en virtud de una cláusula del preacuerdo firmado. Asimismo, el documento sienta las bases para la negociación del tercer convenio colectivo, que ambas partes quieren adelantar a mediados de 2019 pese a que actual está vigente hasta diciembre de 2020.

El presidente de USCA, Pedro Gragera, justificó ese anticipo en que con el acuerdo alcanzado ahora dan por ya negociada «la parte más importante del convenio, la de personal». Por eso, y como no está previsto un aumento salarial -los nuevos controladores entrarán con una remuneración inferior- esperan que pueda quedar sellado en junio de 2019.

A su juicio, el aumento de la plantilla -de al menos el 21%- dará respuesta al aumento del tráfico aéreo previsto los próximos años. Enaire se ha comprometido a incorporar un mínimo de 420 controladores aéreos hasta 2025, al margen de la reposición por jubilaciones (otros 400 puestos).

 

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