PERDEDORES, IGNORADOS Y MANIPULADOS

RAFAEL RUBIO

Ahorradores e inversores se han dado cuenta en los últimos días de lo poco que significan para los responsables de las empresas en las que tienen colocado una parte de su patrimonio. En el inicio del juicio que aborda las responsabilidades por la engañosa colocación en Bolsa de Bankia, Rodrigo Rato ha afirmado que sólo se trató de una operación política, decidida por el Gobierno, diseñada por el Banco de España y con el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Ni él, ni su consejo de administración, que deberían haber defendido los intereses de los accionistas, pudieron hacer nada para evitarla. Sin embargo, no tuvo inconveniente en avalarla y presentarla como una gran oportunidad para los ahorradores.

En la misma semana, hemos conocido que el intento de control del BBVA por parte de la constructora Sacyr en 2004 fue abortado tras la intervención de la empresa de un afamado comisario, ahora en prisión, que espió a políticos, empresarios y periodistas. El comisario recibió más de cinco millones de euros de la entidad financiera por frustrar una operación que, sin duda, habría provocado importantes cambios y, posiblemente, un buen beneficio en el precio de las acciones del banco. Esta información confirma que, tras las batallas corporativas, tan solo hay una disputa para ver quién ocupa el sillón de la presidencia y el derecho a un multimillonario plan de pensiones. Los intereses de los accionistas son secundarios por mucho que se apele a ellos como muro de contención ante el intento de abordaje.

 

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