Penas de hasta 12 años de cárcel para la cúpula de Fórum Filatélico por estafa piramidal

El expresidente de Fórum Filatélico, Francisco Briones, en su declaración ante la Audiencia Nacional, el pasado mes de septiembre. :: EFE/
El expresidente de Fórum Filatélico, Francisco Briones, en su declaración ante la Audiencia Nacional, el pasado mes de septiembre. :: EFE

La Audiencia Nacional condena a 20 de los 27 encausados tras engañar a 190.000 afectados, con indemnizaciones que suman 3.700 millones

J. M. CAMARERO

MADRID. Doce años han tenido que transcurrir para que los 190.022 ciudadanos que vieron esfumarse sus ahorros depositados en Fórum Filatélico puedan sentir resarcidos sus derechos tras la condena dictada por la Audiencia Nacional en la que culpa a los responsables de la empresa dedicada a la inversión en sellos a penas que, en algunos casos, superan los 12 años. Así le ocurre al expresidente de la sociedad, Francisco Briones, cuya pena alcanza los 12 años, cuatro meses y 16 días, por los delitos de estafa agravada continuada, falseamiento de cuentas y blanqueo de capitales. Además, se le impone una multa que alcanza los 49,7 millones de euros.

Junto a Briones, el tribunal ha condenado a 20 de los 27 encausados -antiguos responsables de la empresa, así como los auditores- en lo que la sentencia considera como un «paradigma de las estafas piramidales». Esto es, que Fórum Filatélico se aferraba a reclutar a nuevos clientes para que, con sus inversiones, pudiera sostener los elevados intereses que otorgaba al resto de ahorradores. Así, el negocio crecía como la espuma, con una técnica de 'boca a boca' característica de este tipo de estructuras en la que se vieron atrapados miles de ciudadanos.

La sentencia sostiene ahora que el negocio «producía pérdidas constantes». Fórum Filatélico sólo era capaz de mantener viva su actividad «reteniendo a los inversores para que renovaran sus contratos y captando nuevos clientes que aportaran capitales». Para ello, explican los magistrados, la empresa se valía de una «estrategia de confusión y engaño, dirigida a clientes no advertidos y poco informados».

Casi 270.000 contratos

Ante la magnitud de los afectados, la sentencia obliga a los condenados a indemnizar con más de 3.700 millones de euros, entre otros, a los titulares de 269.570 contratos filatélicos, los reconocidos en el concurso de acreedores de la firma.

La carga de la indemnización corresponderá a Briones, pero también a otros muchos directivos, como el exdirector general de Fórum, Antonio Merino, con dos años y tres meses de cárcel por ser cómplice del delito de estafa agravada y blanqueo de capitales. Su multa asciende a 15,9 millones de euros, al igual que la del exdirector jurídico, Juan Ramón González, quien deberá cumplir seis años y tres meses de prisión. Las condenas inferiores parten de los seis meses de cárcel.

En cualquier caso, los magistrados se han visto obligados a reducir todas estas penas privativas de libertad por el retraso acumulado en la resolución del caso, cuya instrucción comenzó el 6 de mayo de 2006, cuando se ordenaron los primeros registros y clausuras de sedes de la compañía en toda España. La Fiscalía Anticorrupción llegó a solicitar hasta 27 años de prisión, penas que se han visto acortadas tanto por la atenuante de «dilación indebida» del proceso, como por la rebaja aplicada por los magistrados frente a la petición del Ministerio Público.

La intervención de Fórum Filatélico se produjo en paralelo a la de Afinsa, otra compañía dedicada a las inversiones de sellos y otros activos tangibles prácticamente con la misma estructura de captación masiva de fondos. En este caso, el Tribunal Supremo rebajó de 12 a ocho años de cárcel las condenas máximas impuestas anteriormente por la Audiencia Nacional, como ocurre ahora en el caso de Fórum.

El escándalo de esta firma saltó a la luz hace 12 años cuando la Audiencia Nacional ordenaba su intervención imputando a sus directivos varios delitos, entre ellos el blanqueo de dinero y la estafa piramidal. Fórum llegó a convertirse en la mayor empresa de compraventa de sellos en España mediante un sistema en el que ofrecía elevados intereses a los clientes -más de un 6% anual- con el teórico respaldo de los productos filatélicos.

El problema, como se descubriría posteriormente, es que la mayoría de esos sellos estaban sobrevalorados y suponía un alto riesgo para la empresa y sus inversores que depositaron su confianza en ella, en muchos casos, sin conocer realmente dónde estaban dejando su dinero.

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