Paro y fracaso escolar ralentizan el avance de las familias más pobres

Los niños nacidos en hogares con menos ingresos tardan hasta cuatro generaciones en alcanzar el nivel medio de los países desarrollados

J. M. C.

madrid. El ascensor social se ha quedado atascado en España. La movilidad entre los diferentes segmentos familiares que representa ese aparato no funciona aún al ritmo de lo que lo hace en los países más desarrollados, aunque se encuentra en mejor estado que en otros territorios similares de la OCDE. Así lo indica el último informe de esta organización que titular '¿Un ascensor social roto? Cómo promover la movilidad social'.

En ese texto se indica que los niños nacidos en una familia con pocos recursos tardarían al menos cuatro generaciones en alcanzar el ingreso promedio del país. En esa misma situación se encuentran otros vecinos europeos, como Grecia, Bélgica o los Países Bajos, así como potencias como Canadá y Japón. Sin embargo, hay territorios donde esa convergencia entre hogares se alcanza en apenas dos generaciones, como Dinamarca, o en tres, como ocurre en los nórdicos Noruega, Finlandia y Suecia.

El informe de la OCDE achaca a dos realidades netamente españolas que impiden una aproximación más rápida entre las rentas familiares con diferentes ingresos. Por una parte se encuentra el «alto nivel de paro de larga duración». El desempleo es, en muchos estratos sociales, un problema crónico, sobre todo a raíz de la última crisis económica. El texto señala que «las personas desempleadas que toman un trabajo tienen menos posibilidades de ascender en la escala de ingresos ya que muchas veces acceden a contratos de corto plazo».

Además, el sistema educativo juega, según la OCDE, un papel importante para determinar el correcto funcionamiento del ascensor social. Y es que, a pesar de las «mejoras» de los últimos años, España sigue teniendo «la mayor incidencia de abandono escolar temprano de la Unión Europea», reza el documento. El ratio de ese fracaso escolar se aproxima al 20% de los estudiantes y, además, sus habilidades «son bajas», especialmente entre los jóvenes.

 

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