Un país que con gobiernos en funciones crece más

La ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño./Efe
La ministra de Economía y Empresa en funciones, Nadia Calviño. / Efe

Al avance del PIB español le afecta más la guerra comercial y la caída de las exportaciones que la formación de Ejecutivo

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Mariano Rajoy mantuvo un gobierno en funciones durante 315 días, desde el 20 de diciembre de 2015 que fueron las elecciones generales hasta el 31 de octubre de 2016, cuando se formó el nuevo Ejecutivo después de dos procesos electorales. Pedro Sánchez lleva un camino parecido: es el presidente de España en funciones desde el pasado 28 de abril, por lo que este domingo (8 de septiembre) cumplirá 133 días en esta situación de interinidad, que podría resolverse en una segunda investidura este mes o seguir sumando semanas en funciones si finalmente el país repite elecciones en noviembre.

Un gobierno en funciones tiene limitado su poder ejecutivo, por lo que los problemas a nivel económico florecen con facilidad. A causa de la falta de unos nuevos Presupuestos Generales –actualmente se mantienen los de 2018, que se prorrogarán una vez más el 1 de enero de 2020–, no se puede aumentar la dotación de las becas educativas, ni invertir en nuevas infraestructuras, ni seguir dando asistencia a nuevos dependientes, ni subir o bajar impuestos, ni actualizar la cuantía que reciben las comunidades en las entregas a cuenta por parte del Estado (unos 5.000 millones extra este año), lo que genera numerosos problemas para cuadrar los presupuestos autonómicos, muy importantes para los ciudadanos al tener cedidas la Educación y la Sanidad.

Implicaciones de la guerra comercial más allá de China

La guerra comercial decretada por EEUU no solo afecta a China. El pasado noviembre Trump estableció un bloqueo comercial a Irán del que no se conocen tantos datos como el de la gran potencia asiática, a pesar de que representó para España un total de 585,5 millones de euros en 2018 en exportaciones. Pero en lo que va de año, las ventas de bienes españoles a Irán han caído 30 puntos porcentuales.

Los productos más afectados son máquinas y aparatos mecánicos, manufacturas de fundición como hierro o acero y aparatos y material eléctrico, que representan el 76,5% de las exportaciones al país, según los datos del Ministerio de Comercio facilitados por los técnicos de Hacienda (Gestha).

Pero el bloqueo está dificultando sobre todo las importaciones, principalmente de combustibles de Irán, que representaron el 94% del total del año pasado (1.900 millones de euros). Pero desde la entrada en vigor de las sanciones, han caído un 40% y este año la compra de crudo iraní apenas representa el 0,1% de las importaciones del país a España.

En cuanto a otro de los enemigos de EE UU, Venezuela, su reciente bloqueo decretado el pasado 5 de agosto afectará negativamente a las exportaciones españolas, pero su profundidad se verá más adelante. «Tanto la posición española como la europea respecto a la crisis política en Venezuela ha provocado que este año las ventas hayan caído 10 puntos», explica José María Mollinedo, secretario general de Gestha.

España sobre todo exporta carne y aparatos mecánicos. En total, las ventas supusieron 177 millones en 2018. Pero en cuanto a las importaciones, España se ha anticipado al bloqueo y en lo que llevamos de año han aumentado en 90 puntos y la compra de crudo venezolano se ha disparado y representa más del 90% de todas las compras desde allí en 2019, mientras que en todo 2018 las importaciones de crudo representaron algo menos del 75%.

Sin embargo, las cifras macroeconómicas mejoran con gobiernos en funciones o, al menos, se mantienen. «Pese a lo que se podría llegar a pensar de que sin un Ejecutivo estable el PIB del país sufriría una gran caída, la verdad es que la doméstica se resiente pero la economía a nivel macro es como un avión con el piloto automático», explica a este periódico Juan Ignacio Sanz, profesor de Economía y Finanzas de ESADE.

Las cifras así lo confirman: el periodo en interinidad de Rajoy abarcó prácticamente todo un año, de diciembre de 2015 a octubre de 2016. El país empezaba a salir de una crisis que le llevó a reducir su PIB hasta en un -3,6% en 2009, su peor momento. En 2014 empezó a recuperar fuerza (+1,4%), pero en 2015 fue cuando la economía llegó a expandirse un 3,6%, la mejor cifra desde el año 2005. Contra todo pronóstico, siguió una línea similar en 2016, cuando avanzó un 3,2%, todo ello con un gobierno en funciones.

Y en este segundo periodo interino de Pedro Sánchez ha ocurrido algo parecido. Mientras que la previsión de crecimiento del PIB para este año del Gobierno era de un 2,2%, todos los organismos económicos han revisado al alza su estimación, hasta dos décimas en el caso del Banco de España y una décima en el de la Comisión Europea o el FMI. Por eso, tanto la ministra de Economía, Nadia Calviño, como la de Hacienda, María Jesús Montero, han asegurado en varias ocasiones que también el Ejecutivo aumentará la previsión de crecimiento, aunque no se ha concretado cuánto.

Un mal contexto exterior

La causa de que el PIB esté desligado de la formación o no de un Gobierno estable es que este parámetro sobre todo depende del contexto exterior. «Las exportaciones no se ven afectadas por la falta de Gobierno, sino más por la guerra comercial», explica Sanz. Por tanto, el país puede seguir creciendo en cifras macroeconómicas porque la libre circulación de bienes sigue funcionando en Europa a pesar de que no haya Ejecutivo, y España destina el 66,4% de sus ventas de productos a los países de la UE, según los últimos datos de junio del Ministerio de Industria y Comercio.

«La falta de Gobierno afecta a la economía por la capacidad de tomar medidas a corto y medio plazo que ayuden a sobrellevar los problemas a los que se enfrenta España respecto al contexto exterior», señala el profesor de ESADE, por lo que insta a «rezar» para que China y EE UU se pongan pronto de acuerdo y la guerra comercial no siga afectando a las exportaciones, sobre todo alemanas, porque es la primera economía europea y «si caen ellos, caemos todos». «Alemania es el embudo de las exportaciones europeas al mundo», sentencia Sanz.

Esa falta de toma de decisiones de un Gobierno en plenas funciones también puede tener consecuencias negativas en el momento que el Banco Central Europeo (BCE) cambie la política monetaria. «No se puede mantener así de por vida y para España puede ser muy doloroso cuando suban los tipos de interés si no se toman medidas», asegura Sanz. Nuestro país tiene una deuda pública que actualmente supera el 98% del PIB, por lo que si suben los tipos, se pagarán mayores intereses para hacer frente a ella, lo que supondrá un mayor desembolso por parte del Estado en esta partida, que habrá que recortar de otras, recuerdan los expertos.