«El español es una moneda única que reduce el coste de cualquier intercambio»

José Luis García Delgado./
José Luis García Delgado.

El estudioso sobre el valor económico del idioma se felicita por su creciente importancia en vísperas de Futuro en Español José Luis García Delgado Economista

Luis J. Ruiz
LUIS J. RUIZLogroño

Durante casi una década José Luis García Delgado (Madrid, 1944), catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, se ha dedicado a analizar el español desde uno de los pocos puntos de vista que aún seguía virgen, el económico. De la mano de la Fundación Telefónica y al frente de un equipo multidisciplinar, el economista ha alumbrado una magna obra, 'El valor económico del español'. Catorce volúmenes en los que pone cifras a una realidad, la del idioma compartido por más de 500 millones de personas, de creciente importancia en vísperas de Futuro en Español.

- Durante una década ha estudiado el valor económico del idioma. De las conclusiones a las que ha llegado, ¿cuál es la más importante?

- La ayuda que el español, en tanto que lengua de comunicación internacional, ha prestado a las empresas españolas para internacionalizarse. El no poco asombroso, por intenso y rápido, proceso de internacionalización de las empresas españolas desde los años 90 ha encontrado un aliado fundamental en el idioma común al proyectarse en Iberoamérica. En Europa, el euro; en la América hispana, el español. Dos datos bastan para ilustrarlo: compartir el español multiplica por siete los flujos bilaterales de inversión directa exterior, actuando así la lengua común de potente instrumento de internacionalización empresarial en el ámbito hispanohablante, con ahorros muy significativos en el capítulo de costes de transacción, ahorro que se acerca al 2% del total de ingresos de algunas empresas multinacionales.

«El idioma multiplica por cuatro los intercambios comerciales entre países hispanohablantes»

- ¿Cómo se analiza el valor económico del español?

- Hemos considerado una triple dimensión: primero, el peso que el español tiene en términos de renta y en términos de empleo, tanto a nivel macroeconómico como a escala de sectores especialmente significativos, como el que agrupa a las industrias culturales; segundo, sus efectos multiplicadores en el ámbito de los intercambios comerciales y financieros; y tercero, la compensación extra que el dominio del español tiene en ciertos casos (entre la población inmigrante, en particular).

- ¿Qué puede suponer para una empresa operar en un mercado hispanohablante?

--Su capacidad para actuar como palanca, generando efectos multiplicadores es muy notable, multiplica por cuatro los intercambios comerciales entre países hispanohablantes.

- ¿Actúa como una especie de 'moneda única' a la hora de facilitar las relaciones?

- Sí, desde luego. La lengua es un activo inmaterial que cabe considerar como un bien público dotado de singulares atributos: no es apropiable en exclusiva por quienes acceden a su uso, no se agota al ser consumido, tampoco se deprecia (sino todo lo contrario) al hacerse masiva su utilización, carece de costes de producción en tanto que lengua materna y genera cuantificables beneficios económicos, muy particularmente en el ámbito de las transacciones comerciales y financieras y en los procesos de internacionalización empresarial. La lengua compartida equivale a una moneda única que reduce los costes de casi cualquier intercambio, facilitando una familiaridad cultural que acorta la distancia psicológica entre la partes (el 'trato' que lleva al 'contrato').

- ¿Qué acciones se deben emprender para situar al español en una posición privilegiada a nivel global?

-Se merece una política de altura con un doble planteamiento. Por una parte, que el español sea considerado como bien preferente a todos los efectos y que su proyección internacional sea una tarea a largo plazo, con un Instituto Cervantes muy reforzado y con las prioridades que ello comporta en el campo de la enseñanza del idioma ganando potencia y continuidad. Por otra parte, que esa política de impulso internacional se articule a través de una estrategia compartida por España y todos los países también titulares de esta propiedad mancomunada que acredita la oficialidad multinacional del español.