España apuesta por el realismo y lo fía todo a culminar cuanto antes la unión bancaria

El ministro de Economía, Román Escolano, en rueda de prensa tras una reunión del Ecofin en Bruselas. :: alberto fernández / efe/
El ministro de Economía, Román Escolano, en rueda de prensa tras una reunión del Ecofin en Bruselas. :: alberto fernández / efe

La propuesta que Escolano ha enviado a Bruselas prescinde de los eurobonos y pide nuevas herramientas fiscales en la reforma de la Eurozona

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Cuando se habla de reformas económicas en esta Europa de acento alemán, el optimismo y la ambición, tarde o temprano, quedan arrinconados por el frío realismo, helado incluso, que siempre impone el 'nein' berlinés. El 'no' es el punto de partida y a lo máximo que pueden aspirar la voluntariosa Francia de Macron o las potencias del Sur como España o Italia es lograr que ese 'nein' se convierta en un quizá, como sin duda intentarán en la decisiva cumbre de junio sobre el futuro del euro.

Será entonces cuando los jefes de Estado y de gobierno marquen el camino a seguir. Será la hora de la política. Ahora le toca el turno a los técnicos y el nuevo ministro de Economía, Román Escolano, lo tiene muy claro. Nada de alharacas. Cortita y al pie, como dirían los futboleros. El Gobierno lo fía todo a la culminación de la unión bancaria creando el fondo de garantía de depósitos común; la puesta en marcha de un instrumento de estabilización fiscal que permita sortear mejor futuras crisis con el apoyo del Banco Europeo de Inversiones (BEI); y reforzar el rol del mecanismo de rescate (MEDE) para convertirlo en una suerte de Fondo Monetario Europeo. Nada de eurobonos.

«Hay una parálisis. Abogamos por un cambio de enfoque procedimental para desatascar una situación muy atascada», aseguran fuentes del Ministerio de Economía. La ausencia de esta histórica reivindicación ha sido interpretada como una notable falta de ambición por parte de España ya que en anteriores documentos sí lo incluía. Sin embargo, Escolano ha preferido echar el resto apostando por proyectos factibles en lugar de hacer poesía defendiendo proyectos imposibles en los que, pese a todo, sigue creyendo el presidente Mariano Rajoy, como defiende una y otra vez en Bruselas. Pero una cosa es querer y otra, poder, y la realidad dice que los eurobonos son una suerte de brindis al sol que jamás verán la luz (y jamás es jamás) a no ser que un brote de locura se adueñe de Alemania. Y no tiene mucha pinta.

La propuesta española no concreta ni plazos ni cifras concretas para los diversos proyectos que están encima de la mesa. «Eso corresponde a los líderes», matizan en el ministerio. Lo que sí recoge es la necesidad «urgente» y «prioritaria» de levantar, por fin, el tercer y último pilar de la unión bancaria, el fondo único de garantía de depósitos (EDIS, por sus siglas en inglés). Es decir, que esos 100.000 euros que ahora están asegurados por ley, en lugar de tener sello español, por ejemplo, tengan el de la UE. «Después de crear el mecanismo único de supervisión y de resolución, apenas se han dado pasos en la gestión de los riesgos. Hay que reducirlos pero también compartirlos», recalcan.

Dos velocidades

Lo más novedoso del 'paper' español es que proponen un EDIS a varias velocidades. «La experiencia dice que cuando se cuenta con mecanismos de este tipo, todo el mundo tiende a ponerse las pilas», aclaran desde el equipo de Escolano,.

La creación del EDIS supone compartir riesgos y «riesgo» es la palabra maldita para Alemania y el grupo de ocho países 'anticasitodo' que ahora lidera los Países Bajos. Para compartir riesgos, antes que reducirlos y aquí, uno de los graves problemas que presentan los países del Sur, sobre todo, es el elevado peso que la deuda soberana tiene en los balances de los bancos. ¿Cómo intentar compaginar ambas cosas, reducir el riesgo y compartirlo? No esperen respuestas, al menos por ahora. En junio, ya se verá.

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