«Los días en los que esperabas tener tu trabajo 30 años se acabaron»

El periodista y escritor estadounidense Thomas Friedman. :: Charles Haynes
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El periodista y escritor estadounidense Thomas Friedman. :: Charles Haynes

El ganador de tres Pulitzer reflexiona en su último libro 'Gracias por llegar tarde' sobre el impacto del avance de la tecnología en la sociedad Thomas Friedman Periodista y escritor

DAVID VALERA

madrid. El prestigioso periodista estadounidense Thomas Friedman (Mineápolis, 1953) desgrana en su último libro, 'Gracias por llegar tarde' (Deusto) el impacto que el rápido avance tecnológico tiene en la sociedad tanto a nivel laboral, con pérdida de empleos o la desaparición de algunas profesiones y la aparición de otras nuevas, como a nivel político mediante nuevas amenazas como el uso de noticias en internet para tratar de influir en terceros países. «Estamos en uno de los puntos de inflexión más importantes de la historia», reflexiona el ganador de tres premios Pulitzer como corresponsal del diario 'The New York Times' en Líbano e Israel y como columnista de ese mismo medio.

Friedman reconoce que la revolución tecnológica ya ha afectado anteriormente a los trabajadores. Sin embargo, admite que «ahora está ocurriendo más rápido y todo a la vez», en referencia a que también se están acelerando los otros dos elementos claves del mundo actual: la globalización y el cambio climático.

«Los días en los que acababas la carrera y esperabas tener tu trabajo durante 30 años han acabado», señala Friedman. En este sentido, considera que los cambios tecnológicos obligan a los empleados a formarse continuamente. Es lo que él denomina la «educación permanente». Es decir, hay que adaptarse a los avances mediante el conocimiento de las nuevas herramientas digitales. Y es que la transformación del mercado laboral por la influencia de la tecnología es irreversible. Tanto que el periodista estadounidense considera que la mayor parte de los trabajos actuales acabarán desapareciendo.

«Ya no hay que preguntar a los niños qué quieren ser de mayor porque sea lo que sea ya no existirá, a menos que sea policía o bombero», explica. En su opinión, lo que habría que preguntar a los más pequeños es «cómo quieres ser cuando crezcas». Es decir, prepararles para tener «más habilidades» y poder ser competitivos en un mundo que evoluciona a una velocidad de vértigo.

Proteccionismo

En cualquier caso, Friedman considera que no hay que «entrar en pánico» por estos cambios y que es necesario pararse a pensar para entender mejor el mundo que nos rodea. Una reflexión que se le ocurrió mientras esperaba a alguien en una cita. De ahí surgió el título del libro 'Gracias por llegar tarde', ya que debido a que esa persona se retrasó él pudo encontrar unos minutos para «sentarse a pensar». «Eso es lo que intento hacer con este libro», añade.

La crisis ha empobrecido a las clases medias, que en muchos casos han perdido sus empleos, lo que ha provocado un sentimiento de rechazo hacia la globalización. Algo que, por ejemplo, está detrás de la política más aislacionista y proteccionista del presidente de EE UU, Donald Trump. Pero que también se ve en otros países europeos con el resurgimiento del nacionalismo y el auge de partidos de extrema derecha como en Francia o Alemania. Sin embargo, Friedman considera que la pérdida de puestos de trabajo no se debe a la globalización, sino a la tecnología. «Las oficinas de The New York Times en Washington tenían antes recepcionistas. Ellas no perdieron su empleo por la llegada de inmigrantes mexicanos, sino por los 'microchips'. Por tanto, no debemos exagerar el impacto de la globalización. Es más a causa de la tecnología», sostiene.

Pese a todo, Friedman señala en su libro que los robots «no están destinados a quitar todos los puestos de trabajo». Pero para que eso sea así considera clave «reimaginar» todo el proceso que va desde la educación hasta el trabajo. Por este motivo, el escritor estadounidense se muestra positivo de cara al futuro. «Los pesimistas suelen tener razón y los optimistas estar equivocados. Pero los grandes cambios en la historia fueron hechos por optimistas». Por tanto, confía en que se alcance un equilibrio en el que se pueda combinar «lo mejor de lo que es nuevo, esto es, la inteligencia artificial, con lo mejor de lo que nunca cambia ni cambiará: la automotivación, con adultos y mentores atentos, y la capacidad de aspiración y mejora».

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