La demanda de pisos turísticos por españoles se dispara un 32% desde 2016

No obstante, el 73% de los usuarios son extranjeros, mientras el Gobierno hablará el día 18 con las autonomías sobre la regulación del sector

J. A. BRAVO MADRID.

El fenómeno del alquiler de pisos turísticos no deja de aumentar y, pese a la creencia general, con más fuerza entre los viajeros españoles que en los extranjeros, en concreto un 31,8% en los dos últimos años. Es lo que arroja el último estudio del sector presentado por una de sus principales plataformas, HomeAway, que no obstante aclara que la demanda de los usuarios foráneos resulta, en volumen, mayor que la de los nacionales.

El barómetro publicado ayer, que ha sido realizado por profesores de la Universidad de Salamanca, recoge que el arrendamiento de inmuebles con fines turísticos generó 110 millones de viajes entre marzo de 2016 y marzo de 2018. De ellos, tres de cada cuatro (73,8%) fueron protagonizados por extranjeros y el resto por usuarios nacionales.

Reino Unido, Alemania y Francia, los tres mercados principales de emisores de turistas hacia España, coparon gran parte de esos desplazamientos. Y lo mismo ocurrió con el gasto, donde el cliente foráneo representó el 85% de los 124.000 millones de euros desembolsados durante los últimos 24 meses.

Los 81 millones de extranjeros que eligieron un piso turístico en ese período gastaron 106.000 millones de euros (4.417 euros de media por persona), más del doble (casi un 121% más) que entre la primavera de 2014 y la de 2016, frente a los 18.000 millones de los españoles (a un promedio individual de 2.375 euros), cuyo incremento se aceleró un 28%. Eso sí, hablamos del impacto económico global generado por estos usuarios (incluido alojamiento, comidas, desplazamientos, compras...). Solo en el abono del alquiler dedicaron, como promedio, una cuarta parte: el 28,9% los viajeros foráneos frente al 23,7% en el caso de los nacionales.

El informe patrocinado por HomeAway -que lidera la nueva patronal de plataformas de arrendamiento de viviendas con fines turísticos, de la que se ha desmarcado el gigante internacional Airbnb- también desvela un peso creciente de esta tipología de alojamiento frente a los hoteles tradicionales. El 31,7% de los españoles afirma preferir esos pisos, frente al 43,5% de los extranjeros que piensa igual. Sin embargo, los usuarios repiten más en establecimientos hoteleros (3,5 veces) que en sus competidores (3,07).

El factor precio sigue siendo el primer elemento para inclinar la balanza. Más de la mitad (55%) se decidió a alquilar un apartamento turístico tras comparar ofertas, aunque a casi cuatro de cada diez (el 38,7%) solo les interesaba una vivienda vacacional. Curiosamente hay más extranjeros que prefieren alojarse en las afueras de las ciudades (62,8%), mientras los españoles se decantan por los barrios céntricos (el 52,8%).

Conferencia sectorial

El Gobierno, que prevé un nuevo récord turístico este verano para alcanzar los 29,8 millones de turistas -su afluencia crecería así un 2% en el acumulado anual hasta septiembre, mientras su gasto subiría el doble (4,1% hasta 34.000 millones de euros)-, ya ha puesto fecha a su anunciada conferencia sectorial con las comunidades autónomas para hablar de los pisos turísticos.

Tras tachar de «batiburrillo» las diferentes regulaciones regionales sobre ese sector, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, prefirió ayer no adelantar hasta dónde llegaría el Ejecutivo en una posible armonización normativa. «Queremos escucharles primero (a las autonomías) para ver si tienen necesidad de que tomemos las riendas», algo que sí hará para reducir la explotación laboral en el ámbito turístico. Por su parte, desde HomeAway aceptan «dialogar» si lo que se busca es una legislación «razonable».

 

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