¿Qué consecuencias tiene el rechazo a la senda de déficit del Gobierno?

La ministra María Jesús Montero, en su escaño del Congreso. :: efe/
La ministra María Jesús Montero, en su escaño del Congreso. :: efe

El Ejecutivo da casi por hecho que tendrá que asumir el escenario presupuestario más conservador que elaboró el gabinete de Rajoy

EDURNE MARTÍNEZ MADRID.

Por motivos más políticos que propiamente económicos, la semana pasada el Congreso rechazó la senda de déficit propuesta por el Ejecutivo de Pedro Sánchez que, a priori, beneficiaba a las comunidades autónomas -de todos los colores políticos- y a la Seguridad Social, al entregar unos 2.500 millones de euros más a cada administración debido a un objetivo de déficit más relajado que el planteado por el exministro Cristóbal Montoro. Así, aunque el nuevo Gobierno creía difícil pasar el trámite del Senado -donde el PP tiene mayoría absoluta-, el tema se le complicó mucho antes y con más frentes de los que preveía. Ninguno de sus socios de Gobierno le apoyaron, salvo el PNV, en esta primera gran jugada política. Sus 84 escaños no fueron suficientes y la nueva titular de Hacienda, María Jesús Montero, se fue a casa con una situación a sus espaldas «difícil de explicar», como ha comentado en varias ocasiones a la prensa desde entonces.

Ahora, el Gobierno tiene legalmente el plazo de un mes para presentar una nueva senda. «A finales de agosto la llevaremos a las Cortes de nuevo», aseguran fuentes de Hacienda a este medio. Pero no será una nueva, sino «exactamente la misma». Durante estas semanas se había barajado la posibilidad de que a pesar de ser una propuesta igual variaran los porcentajes de déficit que se llevaba cada administración. Así, se especulaba con que las comunidades autónomas pudieran percibir un 0,4% (en lugar del 0,1% planteado por Rajoy) quitándole, además, una décima a la Seguridad Social, que quedaría en un déficit del 1% (en vez del 0,9%) como un gesto que animara a los presidentes autonómicos de diferente signo político a presionar a la dirección central hacia un voto positivo.

Sin embargo, desde el Gobierno explican que la senda que presenten a finales de agosto será la misma porque, por el momento, no han recibido «ninguna propuesta alternativa» por parte de los grupos que votaron en contra (PP, Cs, Coalición Canaria, Foro Asturias y UPN) o se abstuvieron (Unidos Podemos, ERC, PdeCAT, Compromís y Nueva Canarias) el pasado 27 de julio. Así, la ministra Montero apuntó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) del pasado martes que «no se pueden cambiar los límites» de la senda de déficit porque «subirlos chocaría con la Comisión Europea» y bajarlos «iría en contra de la idea de dar más recursos a los ciudadanos».

Así que, bajando a la realidad, el Gobierno tendrá que plantear los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con un techo de gasto diferente debido a que la senda de déficit será automáticamente la del exministro Montoro si dentro de un mes la nueva vuelve a ser rechazada, como todo parece indicar. De hecho, desde Hacienda sostienen que los PGE ya se están preparando con la senda anterior «sin problema», porque el techo de gasto solo se ve afectado en una décima.

Ajustar «sin recortar»

Explican, además, que ese ajuste «no tiene por qué ser recortes», sino que se pueden encajar las cuentas por el lado de los ingresos «jugando con los nuevos impuestos ya anunciados por el Ministerio» a la banca y las tecnológicas, y la subida del tipo mínimo real del impuesto de sociedades y del diésel, por ejemplo. Montero afirmó que el techo de gasto «permanecería en el 4,4%» a pesar de tener que ajustar esa décima.

En principio, con todos estos elementos sobre la mesa, las fechas para la presentación de los Presupuestos del Estado no cambia. «Será durante el mes de septiembre, como viene siendo habitual», aseguran las mismas fuentes. En cuanto a la regla de gasto, en Hacienda también están de acuerdo en flexibilizarla, aunque reconocen que si ahora el esfuerzo a hacer con el déficit es mayor «será complicado suavizarla».

Las comunidades autónomas, por su parte, pueden empezar a elaborar ya sus propios presupuestos después de que el Gobierno les comunicara sus entregas a cuenta para 2019 -recibirán casi 103.000 millones de euros, un 7% más-, sabiendo que el déficit que les toca cumplir es el establecido por el exministro Montoro del 0,1%. Estarán menos endeudadas pero, en total, dispondrán de unos 2.500 millones de euros menos para ajustar sus cuentas.

Por su parte, fuentes del PP confirman que aún no conocen los Presupuestos y, por tanto, «no nos podemos oponer desde ya». Esperan en todo caso que Sánchez vuelva a llevar la senda de déficit al Congreso «con cambios encaminados a no aumentar el gasto y tampoco elevar el déficit». Y si esto no ocurre, avanzan que volverán a votar en contra.

«Oxígeno», no «estrangular»

El presidente también fue claro el viernes en su balance antes de las vacaciones: «Es una senda de estabilidad económica, pero también de estabilidad social». Sánchez insistió en que volverán a presentar esta misma senda después del verano porque se trata de un proyecto «bueno», que le daría al Estado de bienestar «el oxígeno que necesita» y no un «mayor estrangulamiento».

Sánchez incluso tildó de «impropio» que el Senado pueda vetar una medida así «si se aprueba en el Congreso». Apuntó para ello una modificación de la Ley Presupuestaria que hizo el PP cuando estaba en el Gobierno, y respecto a la que el PSOE se mostró «totalmente en contra».

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