CaixaBank recortará 2.157 empleos al cerrar 800 oficinas en zonas urbanas

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José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

CaixaBank ha puesto sobre la mesa el número de empleados que se verán afectados por el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que anunció el banco en diciembre dentro del plan estratégico a tres años vista:serán 2.157 los trabajadores que tendrán que salir de la plantilla, lo que representa un 7% de todos sus empleados. Así se lo comunicó ayer la dirección de la entidad a los sindicatos, a la espera de iniciar una ronda de negociaciones que definirá los tipos de salidas acordadas para evitar que sean forzadas.

Esa es al menos la intención de la corporación, aunque nada asegura todavía que el ERE incluya despidos. En los últimos procesos que la entidad, así como casi todo el resto del sector financiero, ha llevado a cabo se han caracterizado por el carácter voluntario de quienes se veían afectados por la medida. En esta ocasion «se van a buscar las mejores socluciones», indican fuentes del grupo de origen catalán. A la vez puntualizan que «están puestas sobre la mesa todas las opciones», que pueden pasar por jubilaciones anticipadas para los trabajadores que se encuentren más cerca de los 65 años;o bajas voluntarias, para aquellos profesionales más jóvenes que les compense acogerse a la reestructuración de plantilla que se plantea.

Todo depende del resultado de la negociación, un proceso que aún no está abierto formalmente, solo se encuentra en la fase preliminar de conversaciones. Una vez que se constituya, ambas partes tendrán un plazo de un mes para llegar a un acuerdo. Fuentes cercanas a la negociación estiman que, como muy tarde, será antes de Semana Santa cuando el ERE se aplique, esto es, una vez tarnscurrido el primer trimestre.

Lo que sí está claro es que la reducción de plantilla afectará fundamentalmente a los empleados de las sucursales que se encuentren en los municipios con más de 10.000 habitantes. Ese fue el anuncio de la entidad cuando presentó a principios de diciembre el plan estratégico ante los inversores en Londres. CaixaBank quiere fusionar oficinas en las zonas urbanas donde hay un mayor solapamiento de locales. Por ello, más de 1.900 afectados serán empleados de esta actividad. Los otros 200, de otros departamentos.

El banco tiene previsto cerrar unas 800 sucursales urbanas en los tres próximos años, aproximadamente un 17% del total. De esta forma, llegaría a 2021 con unas 3.600 oficinas. Al mismo tiempo, el grupo intensificará la oferta de atención remota a través de gestores personales (con el servicio 'inTouch'), donde tendrán 2.000 profesionales, casi el doble de los actuales. Además, se extenderá el modelo de oficina Store en áreas urbanas hasta 700. Se trata de puntos de atención más centrados en el asesoramiento y la gestión del patrimonio de clientes. La clausura de sucursales no afectará a las localidades de menor población. Se trata de unas 1.000 oficinas rurales que CaixaBank quiere mantener abiertas para potenciar su modelo denominado AgroBank.

El ritmo de cierre de sucursales previsto se acumula a las casi 900 clausuradas en los cuatro últimos años, lo que ha supuesto un drenaje del 16% de su red comercial; y a las más de 3.200 (un 42%) en la última década, como consecuencia de la crisis económica y financiera.

Entre las provincias más afectadas por el ERE planteado ahora se encuentra Madrid, donde la plantilla podría reducirse en medio millar de trabajadores:un centenar de servicios centrales y el resto de las oficinas de la región, donde cerrarán 94 sucursales de las 469 con las que cuenta en la actualidad. En Barcelona no habrá despidos a pesar de que la clausura de sucursales afectará a casi 200 locales de los casi 800 que tiene activos por ahora.

Abrir algunas tardes

Una de las novedades que se derivan de este proceso supondrá cambios para quienes mantengan su puesto de trabajo en el grupo, al menos entre los empleados de oficinas. CaixaBank ha planteado ampliar el horario de atención al público por las tardes a todas las oficinas. Fuentes sindicales apuntan que los martes y jueves las oficinas del banco abrirán también de 16.15 a 18.45 horas, además del horario de mañana; la corporación también quiere ampliar la movilidad geográfica al ámbito provincial para que parte de la plantilla pueda trasladarse a otros puntos dentro de ese territorio y no circunscribirse solo a una localidad;y abaratar la clasificación de oficinas o eliminar las sucursales de menos de cuatro subdirectores y segundos responsables. Ante estas propuestas los sindicatos han mostrado su indignación y han subrayado que se trata de una decisión «traumática» para la plantilla.

 

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