«Las ayudas de la ADER nos permiten plantear nuevos retos»

Alfonso Ruiz. :: a.r./
Alfonso Ruiz. :: a.r.

Alfonso Ruiz Gerente de Arneplant

M.S. LOGROÑO.

Desde su sede en Arnedo, los profesionales de Arneplant fabrican espumas, plantillas y tejidos técnicos transpirables cuya venta irá dirigida a más de 30 países. Su trabajo, abierto al mercado exterior y por tanto regido por la dictadura de la innovación continua, ejemplifica otro de los campos en los que se mueven los evaluadores de la ADER, hasta los que llegan propuestas de proyectos concretos de innovación e investigación que buscan financiación pública. Alfonso Ruiz, gerente de Arneplant, explica cómo empresa y administración pueden impulsarse juntos.

-¿Cómo llega Arneplant a trabajar con el soporte de la ADER?

-Aunque nosotros no hemos tenido evaluaciones basadas en el EFQM, sí que hemos trabajado con ellos en propuestas concretas. Planteamos un proyecto de I+D relacionado con formulaciones de espumas de poliuretano junto a los gastos que creemos que va a conllevar. Ellos lo evalúan y posteriormente vienen a comprobar que se ha realizado la investigación y que los gastos de cada partida son correctos. Si validan el resultado y consideran que todo se ha contabilizado adecuadamente, recibimos una subvención.

-¿De qué forma ayuda esta posibilidad a destinar recursos a la investigación?

-Este tipo de ayudas nos hacen poder abordar más proyectos. Si no existieran, a lo mejor iríamos a otro ritmo o nos enfocaríamos en otro tipo de proyectos. Nosotros investigaríamos aunque no hubiera ayuda, porque lo llevamos en la esencia de la empresa, pero el poder acceder a ellas nos permite plantear nuevos retos para el futuro. Nos dan más capacidad para abordar más cantidad de proyectos, o también nos hacen ser más ambiciosos en un proyecto concreto.

-¿Cómo es la relación con los profesionales de la ADER durante el proceso?

-Nuestras experiencia es muy positiva: son muy proactivos. Nos acostumbramos a que hacer cualquier trámite con la administración pueda resultarnos algo un poco arisco, pero con la ADER es todo lo contrario. Si falta un papel o un trámite, enseguida nos llaman por teléfono y nos aconsejan. Se agradece mucho poder sentirse parte del proceso. Al final, esto es por el bien común, porque que nosotros avancemos nos viene bien como empresa, pero también repercute en la comunidad, los empleados y la administración.

 

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