El auge en la recaudación de impuestos permite reducir el déficit hasta el 1,8%

Funcionarios de la Agencia Tributaria atienden a varias personas en una de sus oficinas. :: i. onandia/
Funcionarios de la Agencia Tributaria atienden a varias personas en una de sus oficinas. :: i. onandia

JOSÉ M. CAMARERO MADRID.

Mientras la actividad económica tire como hasta ahora, las cuentas públicas tienen la tranquilidad de saber que pueden cumplir con los nuevos objetivos presupuestarios marcados por el Gobierno ante Europa. La inercia de la economía con la que se encontró el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez en junio ha permitido que los ingresos del Estado ofrezcan una imagen idílica para cualquier gobernante: la recaudación tributaria ha mejorado hasta julio un 8,3% con respecto a los siete primeros meses de 2017, hasta 93.680 millones de euros.

Esta realidad ha tenido su reflejo en la radiografía de la ejecución presupuestaria, con un déficit del Estado que se ha situado en el 1,5% del PIB, en unos 18.000 millones. Si se tiene en cuenta al conjunto de las Administraciones -comunidades autónomas y Seguridad Social, además de la Central, pero sin los ayuntamientos-, el déficit público cerró en junio en los 22.612 millones, lo que representa un 1,87% del PIB. España ha conseguido reducir el descuadre de sus cuentas públicas en casi un 16% con respecto al primer semestre del año pasado, según los datos actualizados por el Ministerio de Hacienda. Doce meses antes, ese déficit representaba un 2,34% del PIB. La Seguridad Social mantenía hasta mediados de año un déficit del 0,6%, lo que supone una mejora del 20% con respecto al mismo periodo del año pasado, sobre todo porque las cotizaciones han avanzado un 5%, aunque el gasto en pensiones contributivas ha aumentado un 3%.

Las comunidades redujeron su déficit, que en su conjunto descendió hasta el 0,6%, a excepción de País Vasco, la única que ya tiene superávit. Por su parte, La Rioja cerró el pasado mes de junio con un déficit de 23 millones de euros, lo que supone el 0,27 % de su PIB, con lo que es la segunda región española con un balance negativo más bajo, tras Canarias (0,17 %), informa la agencia EFE.

La mejoría que ha experimentado el estado de los ingresos y gastos en la primera parte del año supone un cierto respiro para el Ejecutivo de cara a cumplir con los objetivos que el propio Gobierno flexibilizó con respecto a las previsiones que mantenía el gabinete presidido por Mariano Rajoy. Ahora tiene un margen de casi otro punto porcentual de PIB, hasta el final del 2,7%. Si hubiera mantenido la previsión del Gobierno popular -en el 2,2%-, apenas le quedaría medio punto para lo que resta de todo 2018. Ese cambio en las previsiones ya fue comunicado por la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño, a las autoridades europeas, donde, por ahora, no se han opuesto a esta relajación a la espera de analizar los nuevos planes fiscales que presentará en octubre.

En lo que se refiere a los datos exclusivos del Estado hasta julio, la principal fuente de recaudación sigue sustentada en el consumo doméstico, a través del IVA, con unos ingresos superiores a los 44.500 millones, casi un 8% superiores a los del mismo periodo de 2017. En este sentido, la entrada de dinero a las arcas públicas a través del IRPF también ha mejorado un 12%, con 22.400 millones. E incluso el cuestionado Impuesto de Sociedades ha recaudado casi 10.000 millones -un 10% más- en términos de contabilidad nacional -el cálculo homogéneo que utiliza la UE-, aunque en términos de caja -lo efectivamente cobrado a las empresas- se ha reducido más de un 14% por las mayores devoluciones y la «ligera» caída de los pagos fraccionados, apunta Hacienda.

Presupuesto expansivo

Gracias al empuje de todos esos ingresos -los impuestos constituyen más del 85% de lo que recauda la Administración Central-, la evolución de los gastos también ha ido ascendiendo, y lo ha hecho a un ritmo superior al 5% hasta julio en términos interanuales. Las transferencias a la Seguridad Social y a las comunidades explican parte de este incremento, derivado de los compromisos -como la revalorización de las pensiones- asumidos por el Gobierno tras el relevo en La Moncloa.

Hasta mediados de año, el gasto de todas las Administraciones también subió un 3,6%, con el incremento de la remuneración de los salarios de los funcionarios como una de las claves que explican esta tendencia.

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