Un 14% de los anuncios bancarios, con deficiencias que confunden al cliente

El Banco de España detecta 'sombras' en las condiciones que se publicitan en los medios, sobre todo ante los préstamos personales

JOSÉ M. CAMARERO

madrid. Aún existe una parte de los anuncios con los que las entidades financieras publicitan las bondades de sus productos plagados de recovecos. Esa oscuridad puede implicar problemas en el futuro para sus clientes al contratar sus productos sin conocer al 100% los detalles de la operación. Y a pesar de los estragos que ha dejado la crisis, con importantes conflictos financieros, el Banco de España advierte de que un 14,4% de la publicidad bancaria presenta «alguna deficiencia».

Así se desprende del análisis realizado por el supervisor durante 2017 sobre más de 9.000 piezas publicitarias de televisión, radio y prensa en sus más amplias versiones, aunque el Banco de España admite que la mayor parte de esas carencias que contienen las promociones comerciales ya no se dan porque el anuncio no está siendo difundido en el momento de la revisión desarrollada por el organismo cuyo gobernador es Pablo Hernández de Cos. En cualquier caso, se trata de anuncios que afectan a 76 entidades.

El mayor volumen de esas piezas comerciales con defectos corresponde a los préstamos personales, que representan un 39% del total de intervenciones del supervisor. Aspectos claves como la tasa de interés (la Tasa Anual Equivalente, TAE), las comisiones aplicadas y otras condiciones financieras relevantes para calcular el coste del producto se encuentran entre los más llamativos donde el Banco de España ha encontrado incoherencias que después afectan al consumidor en su día a día. Las cláusulas suelo, como ejemplo del mayor conflicto vivido entre clientes y bancos por la falta de transparencia en el proceso de contratación, es uno de los principales exponentes de dónde puede desembocar un anuncio publicitario con claroscuros en sus llamativas interlocuciones al consumidor.

Por detrás se encuentran los defectos en anuncios de cuentas y depósitos (un 24% del total), sobre todo por no incluir el «obligado indicador de riesgo»; seguidos por las tarjetas como medios de pago (un 9%). Además, el Banco de España pone énfasis en lo que considera un «elevado porcentaje de piezas incorrectas publicitariamente hablando difundidas en los medios digitales (casi la mitad de todas las sombras comerciales se detectan por esta vía), seguidas, a mucha distancia, por la cartelería (un 27%) o el correo (un 11%).

Desde 2010, el Banco de España desarrolla la función de supervisión en materia de publicidad de las entidades. El organismo ha constatado en los últimos años «un elevado y creciente número de requerimientos de cese o rectificación» a las entidades financieras que hacen publicidad de sus productos. Para el supervisor, esta tendencia podría constituir «un indicio de relajación de los procedimientos internos» que debe desarrollar la banca.

Entre los criterios que tiene en cuenta el Banco de España para evaluar la publicidad que hacen los bancos se encuentran aspectos como que el color del anuncio debe garantizar la «adecuada legibilidad de todo el mensaje», incluidas las aclaraciones o advertencias; que el tamaño de la letra no sea inferior a 1,5 milímetros; que las advertencias sobre el coste de un producto o su rentabilidad deben «mantenerse fijas en pantalla» durante la emisión de un anuncio en televisión; o que se distingan las características de los productos vinculados, cuando sea necesario contratar dos o más en una misma operación.

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