Abierto de EE UU

Nadal, a semifinales con sustos

Nadal. /Afp
Nadal. / Afp

Dos remontadas inverosímiles de Schwartzman y unos pequeños problemas en los brazos entorpecen al español que consiguió clasificarse para sus octavas semifinales en Nueva York

ENRIC GARDINER

«Físicamente, estoy bien». Eran las palabras más esperadas de Rafael Nadal. Las pronunció a pie de pista, donde instantes antes acababa de abortar la rebelión del argentino Diego Schwartzman. El español acababa de batir al «peque», como se le conoce en el circuito, por 6-4, 7-5 y 6-2. Un marcador que parece claro y rodado, pero que, al desmenuzarlo, se descubre la dureza del enfrentamiento ante Schwartzman y la cantidad de obstáculos a los que tuvo que hacer frente Nadal para estar, en la noche de este viernes, en sus octavas semifinales del Abierto de los Estados Unidos.

El primer reto, la galopante humedad de la ciudad que nunca duerme. La había sufrido en sus carnes un Gael Monfils que acabó extenuado en el otro duelo de cuartos de final y Nadal, acostumbrado siempre al máximo esfuerzo, la notó en sus carnes. «Fue un día muy pesado, con mucha humedad. A veces, es difícil con estas condiciones», sopesó el manacorense.

El tiempo estaba pesado, pero Schwartzman, trabajador infatigable, mucho más. Su juego de roca había sido aniquilado en siete ocasiones anteriores por Nadal, pero, mentalmente, el bonaerense es de piedra.

Igualó dos desventajas inverosímiles. En el primer set levantó un 4-0 hasta el 4-4 y dispuso de bolas de rotura, Nadal escapó. En el segundo, igualó un 5-1 en contra, Nadal volvió a encontrar la salida. «Fueron momentos críticos», explicó el balear, que tuvo que lidiar con los temidos problemas físicos en el último parcial.

Con Novak Djokovic y Roger Federer fuera afectados por problemas en el hombre y la espalda, respectivamente, a Nadal le atacaron los calambres en lo brazos. Tuvo que ser atendido por el fisio. Recibió un masaje en el brazo izquierdo y un vendaje en el derecho, pero no mermó sus posibilidades. Cerró el triunfo en dos horas y 48 minutos y se medirá al italiano Matteo Berrettini, verdugo de Monfils y número 25 del mundo, en semifinales.

El italiano, que ya se enfrentó a Federer en Wimbledon dando un pobre espectáculo, es uno de los tres novatos en las semifinales del torneo neoyorquino, ya que ni él ni Daniil Medvedev ni Grigor Dimitrov, que dirimirán la otra semifinal, han estado nunca en esta instancia. Mientras que Nadal atesora 33 semifinales en Grand Slam, solo Dimitrov jugó dos partidos de esta envergadura, en Wimbledon 2014 y Australia 2017 y ambos los perdió.

El camino de Nadal este año está siguiendo un paralelismo con el triunfo en estas pistas hace dos años y es que podría meterse en la final sin haber jugado ni un solo partido contra un jugador que se encuentre dentro del top 20. Solo Medvedev, que el próximo lunes amanecerá como número 4 del mundo, podría romper esa racha.