Nadal tumba el saque de Vesely

Nadal celebra con rabia el triunfo de ayer. :: afp
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Nadal celebra con rabia el triunfo de ayer. :: afp

El balear, que vuelve a cuartos tras siete años, conocerá hoy a su rival tras la suspensión del Del Potro-Simon

MANUEL SÁNCHEZ

londres. Rafael Nadal está ante un Wimbleon plácido. Alcanza cuartos de final por primera vez desde 2011 y aún no ha tenido enfrente a ningún bombardero de enjundia. Ayer, la primera amenaza en forma de sacador, el checo Jiri Vesely, se quedó en menos que un simple aviso. El balear, tras tres partidos tranquilos, aplacó el primer simulacro de bombardeo (6-3, 6-3 y 6-4) sin esconderse y desarmando a un Vesely que dejó muchísimas carencias.

En la misma ronda en la que se estrelló el año pasado ante el luxemburgués Gilles Muller, Nadal se quitó el exceso de confianza del pasado y se comió en la pista a Vesely, que pese a sus casi dos metros, se quedó muy lejos de asustar. Su saque era la mayor preocupación, pero, pese a que conectó primeros a más de 215 kilómetros por hora y segundos a más de 200, se quedó demasiado solo en el ramillete de variedad que necesita un partido de esta magnitud. Además, su servicio no se acerca siquiera a la potencia del de otros cañoneros como Milos Raonic y John Isner.

Nadal no tuvo problema para contrarrestar sus ocho 'aces' e incluso apuntarse más (9). Ante un jugador zurdo, el balear hizo buen uso de los cortados al servicio para descolocar al checo y dominarle dentro de la pista, una plaza en la que nunca se sintió cómodo Vesely. Cada intercambio era un suplicio para él y un entrenamiento para Nadal, al que le bastaba estar sólido al saque e incisivo al resto en los momentos clave para restarle juegos al marcador.

El balear le metió dentro más de un 60 % de los restos y así era imposible que el checo profundizara en el marcador. El de Manacor aprovechó la escasa movilidad de su rival para romperle pronto el servicio en el tercer juego y a partir de ahí ya dejarle claro que ni el repique de su saque iba a ser suficiente. A dos partidos de distancia se avista el soñado duelo con Roger Federer, diez años después de la famosa final que coronó a Nadal por primera vez en Wimbledon. El helvético amplió su racha de sets ganados a 32, a dos de su récord personal, al vencer al francés Adrian Mannarino (6-0, 7-5 y 6-4).

Nadal conocerá hoy a su rival, ya que que el partido entre Juan Martín del Potro y Gilles Simon se tuvo que suspender por falta de luz cuando iba 7-6 (1), 7-6 (5) y 5-7 para el argentino. También ganó Federer, que fulminó a Khachanov (6-4, 6-2, 6-2).

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