Pelota | Final del Cuatro y medio
La gran final ya está en juegoJavier Zabala y Peio Etxeberria cumplen con el ritual de separar las pelotas para el duelo decisivo del domingo
Cada bote de la pelota en el suelo cuando el frontón Bizkaia está vacío resuena como un petardo de los gordos. Una moderna instalación con ... capacidad para tres mil espectadores cuyo silencio cuando no se encuentra con público intimida hasta a los propios pelotaris al saltar a la cancha para realizar la elección de material. El domingo será diferente, con la grada llena –quedan por vender unas quinientas entradas– y los seguidores de ambos pelotaris animando a su delantero preferido en la esperada final del Cuatro y medio de Primera. Este miércoles, los dos protagonistas del duelo, Javier Zabala y Peio Etxeberria, riojano y navarro, eligieron con diferentes estilos las pelotas con las que disputarán las final.
Por un lado, el pelotari de Cenoz lo hizo rápido, sin ni siquiera ponerse los tacos, escoltado por su amigo y botillero Andoni Gaskue. En dos minutos separó las dos pelotas que le corresponden a cada finalista. «Ninguna queja del material. Al elegir primero tienes dos pelotas más y hay más variedad», reconocía más tarde a los medios de comunicación..
La declaración, realizada en un tono tranquilo pero sin alardes, tenía su retintín. Y es que el delantero navarro fue muy crítico con las pelotas que probaron en la semifinal que disputó contra Altuna III. Este miércoles departió con naturalidad con Martín Alústiza, responsable del material. Lo cortés no quita lo valiente..
Pasadas las once de la mañana Javier Zabala se ponía en la raya del Cuatro y medio del frontón Bizkaia. Por delante la complicada tarea de elegir las dos esféricas para el partido más importante de su vida. Ahí es nada.
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El riojano se tomó más tiempo que su contrincante. Zabala prueba una pelota y si le gusta, se la mete al bolsillo. Si no le convence, al suelo. Y así, una a una hasta quedarse con las dos elegidas. «Bien, contento con el material. Había de todo un poco para elegir y los dos hemos podido elegir lo que mejor nos conviene. Me ha sorprendido el material de Peio. Ha sacado pelota viva y yo esperaba un poquito menos. Yo también he ido a elegir las dos más vivas que quedaban y creo que hay pelota bastante alegre», resumía el riojano al final de la elección.
El riojano, a diferencia de su rival, compareció con los tacos puestos en las manos porque después de atender a los medios de comunicación realizó un entrenamiento corto pero intenso en el propio frontón Bizkaia. Bajo la supervisión de Jon Apezetxea, intendente de la empresa Aspe (los cuatro semifinalistas son de la promotora eibarresa) y acompañado por el recién estrenado en el mundo profesional Xabier Rekalde, el delantero logroñés estuvo probando cómo sale la pelota de pared y cómo bota la pelota en el frontón Bizkaia, escenario de la final del Cuatro y medio este domingo.
Javier Zabala y Peio Etxeberria van a pelear por hacerse con la chapela de la 'jaula', una modalidad muy exigente en lo físico y que demanda también una gran fortaleza mental en los momentos en los que el oxígeno apenas llega al cerebro. Para el pelotari navarro será la tercera final consecutiva en el Cuatro y medio. Por el contrario, para el delantero logroñés será la primera y cuenta con el aliciente de convertirse en el primer riojano en conseguirlo después de que Titín III lo hiciera hace dieciocho años ya.
Después de la elección de material y de posar para los diferentes compañeros gráficos –mucha expectación ayer en el frontón Bizkaia–, ambos pelotaris pasaron por la coqueta sala de prensa de la instalación. Primero compareció el debutante. Un Javier Zabala que reconocía que a día de hoy continúa tranquilo, como estaba la semana pasada, a pesar de que se acerca el domingo poco a poco: «Sigo igual, la verdad. No le doy más vueltas. Estoy estudiando un poco al rival y eso sí que me pone más nervioso, ver sus partidos, ver los míos... Pero estoy haciendo como un partido normal, una semana más, y eso es importante para salir el domingo sin presión y sin nervios».
El pelotari riojano reconoció que le costó hacerse al cambio en la distancia del saque (en esta edición se saca del cuatro y medio en vez del cuatro), pero se reconoce «más suelto» y lanza un mensaje para la final: «Ahora voy a lanzarme al saque, nunca tengo problema en hacer faltas de saque, una, dos o tres, las que hagan falta, pero intento echarme con todo. Intento arriesgar, intento hacer cosas diferentes y el domingo intentaré lo mismo». «El saque –continúa– será muy importante y Peio es uno de los mejores restadores con la zurda así que también planteo sacar al ancho o sacar de pared. Para ganar una chapela hay que hacer cosas diferentes y vamos a ello.
Preguntado por una posible final marcada por el cardio y por la resistencia física, Zabala lo tiene claro: «No me preocupa, al contrario busco algo así. Es uno de sus fuertes pero también es uno de los míos. Intentaré acabar el partido lo antes posible (risas) como intentará él, pero no huyo de que sea una batalla dura Si está igualado el marcador me gusta la sensación de sufrir. Le he cogido el gusto a ese sufrimiento e intentaremos aguantar si el partido se alarga».
El riojano prioriza entrenarse con los suyos a viajar a Bilbao
Javier Zabala se puso los tacos para entrenarse con Rekalde como compañero después de la elección de material para la final del Cuatro y medio. Tampoco quiere obsesionarse el riojano con probar en exceso el escenario de la gran final, el frontón Bizkaia de Bilbao. De hecho, Zabala ya no volverá a Miribilla hasta el día de la final. «Hay que tomárselo con naturalidad. He hecho pelota con Muntión y he hecho pelota con un amigo que lleva jugando toda la vida. Lo he hecho en el mejor ambiente posible y con un día en el Bizkaia me vale», reconocía el pelotari riojano ante los medios de comunicación. De aquí hasta el domingo, lo que trabaje Javier Zabala volverá a ser en el frontón y el gimnasio del complejo deportivo del Adarraga y entre su gente de confianza.
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