Con un recuerdo en la mente

Víctor e Irribarria en un reciente duelo de semifinales del Parejas, que se saldó con triunfo del vasco / J. CASO/E.C.
Víctor e Irribarria en un reciente duelo de semifinales del Parejas, que se saldó con triunfo del vasco / J. CASO/E.C.

Víctor se juega los cuartos ante Irribarria, al que ganó el título de Promoción en 2015 |El guipuzcoano parte como favorito pero se estrena hoy ante un Víctor que en su primer partido del Manomanista logró reencontrarse

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Vaya bien o vaya mal el partido de esta tarde en el Astelena, Víctor Esteban debe aferrarse a un recuerdo. El 6 de junio del 2015, en la final del Manomanista de Promoción, doblegó a Iker Irribarria y se alzó con la chapela. Entonces, el guipuzcoano era un debutante sin complejos y Víctor comenzaba a coger poso. Pero en estos años, Irribarria ha crecido hasta las cotas más altas, incluido el título del mano a mano del 2017, pero también ha pasado por largos meses de sequía. También Víctor sabe lo que es vagar por el desierto y por eso hoy (17.00 horas, ETB1) tiene una bonita oportunidad de reivindicarse con un triunfo.

El favoritismo es para su adversario, pero al de Ezcaray lo que opine la cátedra le debe servir como una buena excusa del que no tiene nada que perder. En el remozado Astelena toca disfrutar e intentar dar la campanada para afrontar un reto mayúsculo. Porque el ganador de hoy se verá las caras con Altuna en una escalera vertiginosa y mareante.

Hoy toca sufrir y recordar que el pelaire tiene sus opciones. Como en la final del 2015, debe alternar saques, buscar las cosquillas a Irribarria y obligarle a hacer kilómetros. Si no está forzado y puede colocarse en posiciones cómodas de sotamano o a bote, a Víctor le tocará tirar de voleas defensivas o ver cómo las pelotas pasan sobre su cabeza.

El renovado suelo del Astelena pasa su primer examen aunque el de Arama ya reconoció que no le gusta

Además, el riojalteño cuenta para el encuentro de esta tarde con un par de ventajas. La primera, el rodaje. Ya jugó hace una semana en Ezcaray y eliminó a Bakaikoa sin que su diestra se dañase. De ese partido deberá extraer una lectura: sufrió hasta el ecuador, pero cuando se reencontró a sí mismo y lució su juego más rápido, atrevido y potente se llevó el triunfo con claridad. Pensar en sí mismo es una de las claves. Mientras, Irribarria llega frío. Los entrenamientos sirven, pero entrar en la competición siempre es como poner el pie sobre una placa de hielo: se corre el peligro de resbalar.

La otra ventaja para Víctor será que el Astelena ha pulido su suelo. Al ezcarayense los resultados nunca le han acompañado en la 'catedral' eibarresa, pero en la elección de material se le vio contento con la nueva superficie. Irribarria, por su parte, miró con recelo el pulido. Como si hubiesen cambiado la decoración de 'su' casa sin preguntarle, el de Arama deberá volver a acostumbrarse. «El suelo es más rápido y más brillante. El anterior era mejor para mis condiciones, más tranquilo, con un bote natural», indicaba Irribarria. «Pero eso no quiere decir que no vaya a hacer daño en el actual», advertía.

Adaptarse y ganar o morir en octavos. Es la crueldad del Manomanista. Ambos contendientes lo saben y por eso jugarán hoy a cara de perro. En el recuerdo, ese 6 de junio del 2015. Ganar a Irribarria es posible.

Además, en el festival, el telón lo echarán dos riojanos: Darío jugará con Etxebarria mientras que Ugalde hará dúo con Pedro Ruiz.