«Como mínimo, quiero llegar a la final»

Darío Gómez se medirá el sábado a Aranguren. /Antonio Díaz Uriel
Darío Gómez se medirá el sábado a Aranguren. / Antonio Díaz Uriel

El ezcarayense considera «una oportunidad» la semifinal del mano a mano de Promoción ante Aranguren, contra el que nunca ha jugado

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

Darío Gómez tiene 23 años y tal es la situación actual del mundo de la pelota que se ha convertido en un veterano: «En mis últimos partidos casi siempre me he vestido de rojo». El colorado, sinónimo de veteranía, es ahora el color del ezcarayense, que confía en que ese saber estar y esa mayor experiencia sirvan de mucho en la semifinal del Campeonato Manomanista de Promoción que va a disputar el sábado en Pamplona ante Aranguren.

- Después de haber pasado por problemas con las manos, ¿cómo llega a la semifinal?

- He pasado una racha regular con la derecha. No sé si no encontraba la forma de los tacos o el hueco pero he jugado con algo de miedo, sin disfrutar del todo.

«Aranguren es un buen manomanista. Me sorprendió más su juego que su victoria»

- Supongo que el triunfo de cuartos ante Erasun por un claro 22-5 le habrá servido como revulsivo...

- Sí, siempre te da confianza jugar y ganar. Si lo haces con claridad, es un plus. Salir al primer partido del mano a mano siempre provoca más nervios. Ahora me encuentro más relajado.

- Su rival será Aranguren, un zaguero que barrió a Ugalde. ¿Le sorprendió su pase?

- Su clasificación no, porque en el Manomanista nunca se sabe y porque Aranguren es un buen pelotari en el mano a mano. Me sorprendió más su gran juego y que barrió a Ugalde que su victoria.

- ¿Le ha dado tiempo a 'espiar' a Aranguren?

- Vi el partido y ahora estudiaré el que jugó contra Iturriaga a ver cómo se defiende en el mano a mano. Pero la verdad es que no hay demasiados secretos, no es como el fútbol, donde pueden esconderse cosas. Aquí somos pocos y nos conocemos todos.

- Aranguren, ¿es un zaguero más clásico o prefiere cortar de aire?

- El otro día fue mucho de aire y terminó muy bien de dejada, pero estuvo todo el rato dominando. Además, para ser zaguero se echó muy bien al saque, con velocidad, y sacó con pared. Ahí estará una de las claves.

- ¿Variará mucho su saque, una de sus armas, ante Aranguren?

- Depende de cómo reste. Si veo que hago daño con pared, la buscaré que para eso hemos estado entrenando.

- Con su experiencia, ¿ve esta semifinal como una obligación?

- Me la tengo que tomar como una oportunidad, pero tengo que aprovecharla. Como mínimo me gustaría llegar a la final no tanto por mí, que también, sino por todos los que me rodean y me han ayudado y acompañado durante este tiempo.

- Ha pasado por varios baches, ¿un título sería una reivindicación?

- Sería un cambio de dinámica. Cuando te preparas mucho y trabajas mucho pero te llevas palos, acabas intentando darle la vuelta a la tortilla y extraer las lecturas positivas, aunque cueste.

- ¿Le pone nervioso este tipo de partidos?

- Prefiero no darle muchas vueltas. Lo principal es intentar disfrutar, aunque en los partidos de campeonato se nota una chispa distinta. Y los nervios no sé si me los quitaré alguna vez. Lo importante es controlarlos y que sirvan de estímulo.

- Finalmente la final, pase lo que pase, será en el Labrit. ¿Qué le parece?

- Me extraña, sobre todo si llegamos dos riojanos. Pero han decidido que sea en el Labrit, que es un frontón que conocemos todos. A ver si después del partido del sábado tengo que repetir el 25 en Pamplona.

- ¿Conseguir una chapela sería un paso adelante en su carrera?

- Creo que es más un plus para uno mismo. Lograr una chapela es con lo que soñamos todos.

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