Para ganar a cualquiera

David Merino suelta su derecha en el estelar. :: díaz uriel/
David Merino suelta su derecha en el estelar. :: díaz uriel

Los hermanos Merino cierran con sendos triunfos su trayectoria profesional con Aspe

V. S. EZCARAY.

Miguel y David Merino dijeron adiós a Aspe con dos victorias contundentes, buen juego y el trabajo habitual. Como para pensarse muy seriamente si el adiós es justo y merecido o un error del que seguro se acordarán.

22 OLAIZOLA II MERINO II

0 VÍCTOR REZUSTA

Duración
58 minutos.
Pelotazos
489.
Saques
Olaizola, 2; Víctor, 1.
Faltas
Olaizola, 0; Víctor, 0.
Ganados
Olaizola, 11; Merino, 0; Víctor, 11; Rezusta, 1.
Perdidos
Olaizola, 1; Merino, 6; Víctor, 4; Rezusta, 4.
Marcador
1-0, 1-2, 2-2, 2-5, 6-5, 6-6, 7-6. 7-9, 10-9, 10-10, 11-10, 11-11, 14-11, 14-16, 15-16, 15-17, 17-17, 17-18, 20-18, 20-19, 21-19, 21-20 y 22-20.
Incidencias
Casi lleno en el San Lorenzo.

Miguel Merino abrió la tarde con un triunfo junto a Gorka. Se le vio consistente y práctico, aguerrido y disfrutando. Le costó al principio, a causa de los nervios, pero luego se despejó su horizonte. Un soberbio derechazo para anotar el 15-10 levantó al público del frontón San Lorenzo. Se entonó bien acompañado por el delantero ezcarayense y ni Ugalde ni Eskiroz, promesas del futuro, pudieron hacer nada para frenarles. Primera lección a aprender. La veteranía es siempre un grado.

Llegó el turno del estelar. Se desbordaron las emociones. La prolífica cantera del Club de Pelota de Ezcaray puso la nota sentimental. El futuro está ahí, mirando al presente y haciéndose preguntas de qué se puede esperar del mañana. Pero el partido tenía que jugarse.

Víctor, el futuro maltratado de Asegarce, contra Olaizola, el rey de la promotora vizcaína. Atrás, Rezusta, el mariscal de Aspe, contra Merino II, el hasta ahora estrella y ahora, parado. Antes de sellar en el INEM, le enseñó los dientes a Rezusta y a la intendencia de Aspe. Tuvo fallos pero aguantó como un campeón los mandobles del zurdo de acero.

Fue un encuentro de igualdad con ventajas cortas e intercambio de ventajas, que comenzó con fallos y acabó con brillo. Igualadas a 1, 2, 5, 6, 7, 10 y 11. Nadie parecía poder romper las líneas paralelas por las que transcurría el choque. Hasta que Olaizola tomó el mando con una dejada y un ganchazo, que se sumó a un fallo de Rezusta, porque el de Vergara también falla (14-11).

Pero Víctor reaccionó. Le gustan los duelos con Olaizola. Ganchos y dejadas para dominar adelante y dar otra vuelta al partido (14-16). Aguantó la ventaja azul hasta el 16-17, cuando otro gancho del delantero de Goizueta devolvió el abrazo al marcador. La incertidumbre era máxima. Sendos errores de los zagueros y una dejada de Aimar (19-18) fueron la antesala del mejor tanto de la tarde.

El puntillero navarro encadenó una apertura, un dos paredes y una dejada que terminó por dinamitar la numantina defensa de Víctor y Rezusta (20-18). Se rehizo el pelaire con un dos paredes. Quería ganar ante su público (20-19). Para entonces, el público ya cantaba 'El Rey' en homenaje a David Merino. «No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey». El frontón se electrizaba. Incomprensión era la palabra.

El encuentro llegaba a su recta final. Un error del ezcarayense. Una dejada al rincón a la que Merino llegó pero no levantó (21-20) y un error de Rezusta en el dos paredes para dar el triunfo a Olaizola II y Merino II. El de Villar de Torre se tapaba los ojos. Lágrimas. Levantó los brazos, aplaudió y se fue corriendo hacia Joaquín Plaza para quitarse la camiseta y regalársela. Pupilo y mentor fundidos en un abrazo mientras el público o bien aplaudía o bien lloraba.

La historia se terminaba para los hermanos Merino. ¿Por qué? En el aire flota la pregunta. Frontón lleno, buena caja. Dos zagueros fiables se iban. Miguel Capellán, el que les entrenó de crío, se preguntaba con los ojos humedecidos: «¿Cuánto cuesta hacer un zaguero de garantías desde pequeño? ¿Cuánto?». Mucho. ¿Y perderlo? Nada. No cuesta nada.

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