Ezkurdia: saque, carambola y chapela

Joseba Ezkurdia celebra con rabia el campeonato del Cuatro y Medio                                 en el Navarra Arena. :: afp/
Joseba Ezkurdia celebra con rabia el campeonato del Cuatro y Medio en el Navarra Arena. :: afp

El guipuzcoano logró revertir un 8-14 y colocarse 15-14, pero Ezkurdia se mostró firme y valiente para ganar El navarro sufre ante Altuna pero exhibe templanza para sumar el Cuatro y Medio, su primer título individual

V. S. LOGROÑO.

El Campeonato del Cuatro y Medio tiene un nuevo campeón: Joseba Ezkurdia. El delantero de Arbizu hizo ayer gala de una seriedad asombrosa y de unos recursos fiables para superar a un especialista de la modalidad como Jokin Altuna, al que le privó de revalidar el título del acotado. Fue mejor en la faceta ofensiva y, aunque le faltó fuelle en defensa (perdió casi el mismo número de pelotas que en el torneo, cinco), tuvo el choque casi siempre de cara

17 ALTUNA

0

Duración
56 minutos.
Pelotazos
278.
Saques
Altuna, 2; Ezkurdia, 5.
Faltas
Altuna, 0; Ezkurdia, 1.
Ganados
Altuna, 9; Ezkurdia, 12.
Perdidos
Altuna, 5; Ezkurdia, 5.
Marcador
2-0, 2-1, 3-1, 3-3, 4-3, 4-9, 7-9, 7-11, 8-11, 8-14, 15-14, 15-17, 16-17, 16-18, 17-18, 17-22.
Incidencias
Lleno en el Navarra Arena en su primera final. El dinero salió a la par con tendencia por Ezkurdia.

Era la primera final individual del navarro (aunque ya conquistó el pasado Parejas) y en el aire flotaba la pregunta de cómo iba a reaccionar a esos nervios, a la quemazón que provoca la responsabilidad. A pesar de un titubeante inicio y un bache en el ecuador del choque, la respuesta fue sobresaliente. Ezkurdia se suma a la galería de los campeones gracias a su templanza, pero sobre todo aupado por sus saques y sus carambolas.

En el Navarra Arena, el pelotari local se desató con el dos paredes, empleando menos la volea y buscando hacer daño a Altuna con las carambolas, y también con el tiro inicial. Cinco tantos ganó con el primer recurso; otros cinco con el saque. Altuna, un gato, consiguió alcanzar una de esas carambolas y responder con una dejada tocada. Era el 8-11. El detalle no asustó a Ezkurdia, que volvió una y otra vez a hacerle cosquillas con su mortífero golpe.

La de ayer fue una final con todos los ingredientes. Buenos tantos, igualdad, cambios en el mando y hasta un poco de polémica. Porque la pared izquierda del espectacular Navarra Arena hizo varios extraños que dejaron a Altuna frío. En el 4-8, un saque de Ezkurdia salió de pared sin apenas levantarse del suelo. El de Amézqueta no se lo podía creer. A renglón seguido (4-9), el cuero enviado por el navarro al muro lateral tomó una trayectoria alternativa a la previsible, dejando a Altuna con el gesto descompuesto y un pelotazo en el cuerpo. El guipuzcoano no sabía a quién reclamar.

Fue en ese momento, después del intercambio inicial (4-4), la primera ventaja para el delantero azul (4-9) y la reacción de Altuna (7-10, con un ganchazo), cuando Ezkurdia pareció dar un paso adelante. Se le presuponía favoritismo al navarro por todo lo visto hasta el momento y el más veterano de los contendientes tomó las riendas del choque para poner el 8-14 tirando de violencia en el golpe además de sumar otro saque.

El de Amézqueta se crece en el castigo y lo volvió a demostrar. Recuperó la iniciativa superando por arriba a su contrincante y se fue directo al cartón 15. Una tacada de siete tantos levantó de sus asientos a los incondicionales del guipuzcoano. Las apuestas se dispararon. El azul ya no era el color del dinero después de que Altuna llegase a otro dos paredes del pelotari foral.

Pero cuando todo se ponía a su favor, con un gancho casi servido, el guipuzcoano se encontró con la chapa (15-15). Tragó saliva Ezkurdia, mostró su cambio de mentalidad y retomó la ventaja con otro saque. Un doble intercambio de golpes (el 17-18 con un fallo enorme del navarro que pudo costarle el partido) fue la antesala de la reacción del ya campeón. Otra carambola puso el 17-19 y, sobre todo, enfadó a Altuna. Harto de buscar la contracancha se jugó un dos paredes rabioso, demasiado precipitado y lejano, que se fue a las tablas. Ahí murieron los sueños del vasco de reeditar título en su tercera final consecutiva. Ezkurdia, con otro saque, cerraba el partido y se alzaba con la chapela. Rabia en la celebración. Por fin lo había conseguido. Un nuevo campeón que confirma la consagración de un nuevo pelotari.

Más

 

Fotos

Vídeos