Rico IV abandona la pelota

Jorge Rico golpea la pelota con su derecha. :: fernando díaz/
Jorge Rico golpea la pelota con su derecha. :: fernando díaz

«Ya no tenía ilusión y si seguía era por mi padre. Ahora me resulta muy difícil entrar a un frontón», explica el de Cenicero

V. SOTO LOGROÑO.

La concentración de Asegarce en Zumaia dejó una gran sorpresa para la pelota riojana: Jorge Rico abandona la pelota profesional. El delantero cenicerense ha rechazado la oferta de la promotora bilbaína de renovar seis meses más y dejará los frontones el próximo 30 de junio, después de un festival este viernes en Bilbao y de participar en el festival del 28 de junio, cuando se dirimirá el título del Manomanista.

«No me siento con fuerzas ni estoy ilusionado», resume Rico IV. «Llevo varias semanas hablándolo con mi familia y con mi novia y me han animado a que tome la decisión que yo quiera. No estoy bien y prefiero dejarlo», indica el vinatero, que el lunes se reunió con Asegarce y les expuso su postura.

Este año, Jorge Rico había logrado clasificarse para la final del Parejas de Promoción, pero unos días antes del trascendente partido, su padre fallecía de manera repentina. Rico perdió la final y también parte de sus ganas. «A lo mejor fue la gota que ha colmado el vaso. No tenía ninguna ilusión y si seguía era por mi padre. Ahora me resulta muy difícil entrar en un frontón», asegura.

El delantero, de 26 años y que estaba a punto de cumplir cinco años como profesional, debutó en su localidad y, desde entonces, ha logrado dos subcampeonatos en el Parejas de Promoción. «He vivido momentos muy buenos y también malos, como las lesiones, especialmente de manos. Pero si me tengo que quedar con algo, me quedo con mis compañeros, que siempre me han tratado de maravilla, y con las dos finales, que además he disputado con dos amigos, Untoria y Larunbe, especialmente esta última porque me sentí muy arropado por mis vecinos», indica.

Con la marcha de Jorge Rico, deja las canchas una de las diestras más elegantes del profesionalismo. Al delantero le ha faltado continuidad y algún triunfo sonado para darle más confianza. Tampoco las lesiones le han respetado y le han impedido dar ese salto tan complicado que supone entrar en la élite de la pelota.

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