Se suicida el pelotari mexicano Fernando 'Momo' Medina

Fernando Medina. /
Fernando Medina.

El deportista, que fue profesional de Asegarce del 2001 al 2006, se pegó un tiro en la cabeza

DIARIO SAN LUIS/NAFARRATEMÉXICO/LOGROÑO

El pelotari Fernando Medina Pineda, Momo, campeón del mundo en la modalidad de mano individual, se suicidó este jueves en su domicilio de San Juan Ixtayopan, en la delegación Tláhuac, al sur de la ciudad, según ha publicado el Diario de San Luis.

Medina tenía 35 años de edad y era considerado el mejor pelotari de México en la actualidad. En 2013 ganó la Copa del Mundo de Frontón disputada en Francia y en 2014 ganó medalla de plata en el Mundial de Pelota Vasca celebrado en el Estado de México, de donde era originario.

Una fuente de la familia confirmó el suicidio de Fernando, quien se dio un tiro en la cabeza la mañana de ayer y fue trasladado, al parecer aún con vida, al Hospital General de San Juan Ixtayopan, donde los médicos certificaron su muerte alrededor de las 10.00 horas.

A través de un comunicado, la Federación Mexicana de Frontón señaló que, sin duda alguna, Momo será recordado como uno de los mejores pelotaris en esta disciplina en la historia de nuestro deporte.

Recordó que Medina Pineda de 2001 a 2006 fue jugador del club profesional Asegarce, ganando la liga en dos ocasiones: en 2003 y 2005. Además, fue campeón nacional de 2007 a 2014 de forma absoluta.

Durante el Campeonato del Mundo de Pelota Vasca de 2010 ganó la medalla de plata en la especialidad de mano individual y la medalla de plata en mano de parejas.

En el 2013 ganó por primera vez para un pelotari mexicano la I Copa del Mundo de Le Haillan, Francia en la especialidad de Mano Individual y el 2014 obtuvo la Medalla de Plata en el XVII Campeonato Mundial de Pelota Vasca Zinacantepec.

Contra muchos riojanos

En España se caracterizó, en primera instancia, por su atípico juego por lo que pasó por un largo proceso de adaptación. La falta de un material homogéneo en México le permitía eso sí, una fácil adaptación a cualquier lote. Su aspecto espigado y sus largos brazos los conjugaba con su facilidad para entrar a la pelota de cualquier postura. Ese punto anárquico le llevó a lucir más en el apartado individual que en el colectivo.

Después de su aventura en Asegarce, Medina se concentró en su país donde era el auténtico capitalizador de la afición. Su recalificación en el campo aficionado le devolvió el protagonismo en Copas del Mundo y Mundiales de pelota, donde coincidía con los españoles en las grandes finales.

Matute III, Darío, Untoria, Víctor y hasta el propio Titín han coincidido con él en las distintas competiciones. El caracolero, sin ir más lejos, hace seis meses viajó a México para jugar un par de desafíos y allí volvió a coincidir con él.

Medina estaba siempre dispuesto a jugar un desafío o una apuesta con tal de llevar unos pesos al bolsillo y este ejercicio constante ha sido también un motor de empuje de la afición del pelotari y de la pelota. Aquí también se le recuerda por su golpeo extraño, ya que en alguna ocasión llegaba a pegar el sotamano con la mano recogida en un puño.

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