MUNDIAL MOTOGP

Una máquina de batir récords

Márquez celebra su triunfo. :: efe
/
Márquez celebra su triunfo. :: efe

El español ha ganado cinco títulos mundiales de MotoGP en seis años, con unos números que invitan a pensar que su tope está muy lejos

BORJA GONZÁLEZ TOKIO.

El logro de Marc Márquez culminado el domingo en Motegi, el del séptimo título en el Mundial de motociclismo, ha dado la vuelta al planeta, mientras que el piloto español sigue recibiendo elogios. Siete títulos que le hacen subir en la escalera de la historia del deporte de las dos ruedas, cinco de ellas en MotoGP, la que más interés despierta y la que más seguidores tiene. Un número, cinco, que le iguala con Mick Doohan y que le hace ver por delante en el ranking de títulos a sólo dos pilotos: Valentino Rossi, que ha sumado siete en su carrera, y Giacomo Agostini, que llegó a los ocho.

Márquez debutó en MotoGP en 2013, el año después de proclamarse campeón de Moto2, y desde entonces, en seis años, ha acumulado cinco coronas: en 2013, 2014, 2016, 2017 y 2018, con un tercer puesto en 2015. Una barbaridad. Y es que los números del piloto de Cervera (Lleida) desde que defiende los colores del Repsol Honda son demoledores.

Incluyendo el de Japón, Márquez ha disputado un total de 105 grandes premios en MotoGP. De estos ha sido capaz de ganar 43, lo que supone un 40,95% de efectividad. Si nos vamos al número de podios, a sus triunfos ha añadido 23 segundas posiciones, y diez terceros, lo que eleva el total de cajones hasta los 76. Es decir, ha terminado entre los tres primeros en el 72,3% de las carreras, un número que denota una gran consistencia.

Casi podríamos decir que el nivel de esta temporada es de superconsistencia: quince grandes premios, ocho victorias, cuatro segundos puestos, un tercero y sólo dos ceros, el de la descalificación de Argentina y el de la caída de Mugello, este último señalado como el peor momento del año. «Fue quizás el único error grande que cometí. Era una carrera que acabando era tercero. Sí que fue el peor, pero no fue una crisis; fue un error». Lo de 'crisis' lo dijo con ironía, y es que alguna vez la prensa ha bromeado con él cuando no ha ganado. Sus malos resultados, pocos, los de esos 29 grandes premios de 105 en los que no ha conseguido subir al podio, casi siempre han llegado por errores que le terminaron llevando al suelo.

De esos 29 'no podios' siete han sido cuartas posiciones, dos quintas y una una sexto, en Mugello el año pasado, quizás sí un momento en el que se quejó de una inferioridad mecánica respecto a sus rivales.

Caídas en cabeza

El resto de veces que ha terminado fuera del podio lo ha hecho por caídas (cuenta también con un undécimo, dos decimoterceros y un decimoquinto, todos después de volver a pista tras haberse ido al suelo pilotando en los puestos de cabeza). En 2015 acumuló otras cuatro caídas: en Montmeló, Inglaterra y Aragón. La cuarta fue la famosa de Malasia, 'la patada' de Rossi. En el curso siguiente se fue al suelo en Australia. Y en 2017, en Argentina y Francia; mientras que en Inglaterra tuvo que retirarse por avería.

Unos datos que exageran aún más su increíble rendimiento y que invitan a pensar que lo suyo está lejos de alcanzar un final. «No imaginas que en seis años puedas ganar cinco de seis. Es un sueño y no me quiero despertar. Soy consciente de lo difícil que es, pero no quiero ser consciente de lo que he conseguido ya. El año que viene empezaré como si no hubiera conseguido ningún título», garantiza.