La lluvia prepara un final de año incierto para MotoGP

Maverick Viñales celebra la 'pole' conseguida en el circuito de Cheste.  :: Afp/
Maverick Viñales celebra la 'pole' conseguida en el circuito de Cheste. :: Afp

BORJA GONZÁLEZ CHESTE.

Si las previsiones meteorológicas siguen acertando, el cierre del Mundial de Motociclismo debería de ser con la pista mojada. Es decir, que poco de lo concluido este sábado, con la pista en condiciones mixtas por la mañana, y seca por la tarde, servirá para anticipar qué puede ocurrir en las últimas carreras de 2018. «Es muy difícil ganar, porque hay dos pilotos muy fuertes en agua, tanto Márquez como Dovizioso», reconoció Maverick Viñales, que vivió un todo o nada. Después de no terminar entre los diez primeros en el último libre tuvo que pasar por el calvario de la Q1, donde peleó por las dos plazas que daban acceso a la Q1 con Valentino Rossi, Andrea Iannone o Jorge Lorenzo, entre otros.

El de Yamaha salvó la segunda plaza 'in extremis', con Lorenzo muy cerca, y después de no aprovechar su último giro al darse cuenta de que tenía a su rueda a Rossi, al que no quiso hacerle el trabajo asumiendo el riesgo de quedarse fuera. Y ya en la Q2 aprovechó su oportunidad para alzarse con la pole en un entrenamiento muy igualado en el que los tres primeros terminaron separados por 80 milésimas de segundo. Una pole que no le convierte en el máximo favorito, como él mismo aceptó, aunque le coloca en una posición más cómoda para afrontar los tensos inicios en mojado, con la nube de agua pulverizada que termina envolviendo a todo el pelotón, dificultando mucho la visión y aumentando el nivel de riesgo de caída.

«La estrategia es salir y tirar; Maverick no sale muy bien normalmente», apuntó por su parte Alex Rins, segundo a 0.068 del autor de la pole, y que estará en la primera línea también junto a Andrea Dovizioso, uno de los señalados por Viñales como favorito para la carrera. El otro, Marc Márquez, rápido en todas las condiciones pero que pagó en el oficial una caída tras la que se dislocó ese hombro izquierdo que tendrá que operarse en diciembre. «Cada vez está peor y cada vez sale y entra más fácil. Es una lesión que arrastro desde Motegi y no he parado. El quinto a una décima de la pole es para estar satisfecho». Márquez tendrá por delante a Danilo Petrucci, uno de esos que se crecen en mojado, y por detrás a Pol Espargaró, que firmó el mejor resultado de KTM en una parrilla de 2018, igualando el éxito conseguido el año pasado en Phillip Island.

Su hermano Aleix fue octavo, lo que hizo que todas las marcas de MotoGP entrasen entre los ocho mejores en la última parrilla de este curso. «Me siento estable, que esto es lo más importante, sino no estaría aquí», añadió el campeón del mundo sobre cómo podría ser la carrera, y sobre su estado físico, en un día en el que aspira a cerrar su gran año de nuevo con Dovizioso en la mirilla. Aunque el hecho de que sea el agua la que protagonice esta última carrera abre los pronósticos y da opciones a muchos de los que no suelen pelear por ganar, en el día de la despedida de Dani Pedrosa, que no terminó satisfecho, y de Álvaro Bautista, que tampoco concluyó con las mejores sensaciones sobre su Ducati.

En Moto2 la pole fue para el hermanastro de Valentino Rossi, Luca Marini, ganador en Sepang y uno de los pilotos con más proyección de la parrilla, que tendrá a su lado a Xavi Vierge y a Marcel Schrotter, en la última oportunidad de que un español gane en la clase intermedia, algo que no había pasado en los nueve años de vida de Moto2.

En Moto3 el mejor fue Tony Arbolino, con Arón Canet quinto como el mejor de los españoles (y con el campeón Jorge Martín decimotercero, tras un oficial poco lucido en la gestión del uso de neumáticos de seco).