Dovizioso triunfa en la locura de Valencia

La lluvia deja muchas caídas y el triunfo para el italiano, escoltado por Alex Rins y Pol Espargaró, en su primer podio en MotoGP

BORJA GONZÁLEZ VALENCIA.

Una carrera con dos partes, interrumpida por la fuerte lluvia, con trece caídas y con sólo quince pilotos cruzando la meta. Una carrera en la que fallaron Márquez, cuando marchaba tercero en la primera mitad, Viñales o Rossi, que se fue al suelo cuando rodaba segundo. Ni más ni menos. Una prueba con mucho 'drama', como dicen los anglosajones, que coronó de nuevo la maestría de Dovizioso, que leyó a la perfección sus puntos débiles de la primera parte para adaptar a toda velocidad su moto para la segunda, lo que le permitió poner un punto más que sus dos rivales, el citado Rossi, y Rins. «Ha sido una locura de carrera. En la primera no tenía muchas sensaciones y empezó a llover mucho, Alex iba muy rápido y no lo podía seguir, mientras que Valentino rodaba casi un segundo más rápido. Aún así pude apretar y estoy orgulloso de no haberme caído en esas primeras vueltas», confesó, en un inicio en el que Rins llegó a parecer inalcanzable para sus rivales. Pero, como se había visto a lo largo del fin de semana, la pista iba cambiando mucho en función de la cantidad de agua, y el chaparrón que cayó sobre el Ricardo Tormo, además de provocar unas cuantas caídas, modificó las sensaciones de los pilotos y liquidó la ventaja del de Suzuki, brillante en la segunda parte de esta temporada.

«Un ocho y medio nos podemos dar como nota de este año. Estoy contento porque he evolucionado mucho», explicó satisfecho Rins, que ha podido finalizar en el quinto puesto de la general, sumar cinco podios y batir con solvencia a su compañero de equipo, Iannone. Aunque, probablemente, el más feliz de los tres del podio fue Pol Espargaró.

El calvario de Pol

Luchó en el inicio de la primera carrera con los de delante, con un bonito duelo con Márquez, aunque después sufrió una dura caída. Pese a esto pudo volver a pista y comenzar a remontar, para terminar octavo cuando apareció la bandera roja. En la segunda carrera se mantuvo cuarto y se aprovechó de la caída de Rossi para lograr su primer podio en MotoGP, el premio a una durísima temporada. «He tenido las lesiones más graves, aún padezco síntomas de la lesión de la República Checa», confesó en referencia al accidente que a punto estuvo de dejarle en una silla de ruedas. «Ha sido una temporada muy dura. Si alguien me dice a mitad de temporada que cuando estaba medio drogado llegaría a mi mejor nivel antes de terminar el año, no le creería. Me quité una placa de la clavícula en diciembre, me operé de una hernia discal en la espalda antes de empezar la temporada, me rompí la clavícula otra vez en Brno, con una lesión en la médula muy importante. Me recupero, me rompo otra vez la clavícula, paso otra vez por quirófano y después de todo esto estamos terceros en Valencia», dijo un Pol cuyo primer podio fue, además, el primero de KTM, marca con la que competirá el año que viene Zarco y que tendrá a Pedrosa como piloto probador. «Por el paddock me he cruzado con los aficionados y conocidos desde hace mucho tiempo y me bastaba con sus miradas para comprender que te sientes un poco mal, en parte, por dejar a toda esa gente, que ha creído en mí y ha confiado en mí. No poder verme más y no poder soñar más», reconoció en el día de su despedida, en el que no pudo poner el broche final a su carrera mundialista con un buen resultado. Tampoco pudo cerrar bien su magnífico curso Márquez, que falló en su estrategia de neumáticos y que, además, volvió a golpearse el hombro izquierdo que tiene previsto operarse en diciembre. «Tengo 25 años y mucho por aprender, y la vida se trata de esto. Esto me ha hecho llevar un poco todo a planificar el entrenamiento de una forma diferente». Un entrenamiento que comienza mañana y que marcará el inicio de un 2019 con muchos alicientes.