CAMPEONATO DEL MUNDO DE FÓRMULA 1

McLaren vuelve a las andadas

Lewis Hamilton (centro), celebra la 'pole' junto a Valtteri Bottas (izq.) y Sebastian Vettel :: Jean-Paul Pelissier / REUTERS/
Lewis Hamilton (centro), celebra la 'pole' junto a Valtteri Bottas (izq.) y Sebastian Vettel :: Jean-Paul Pelissier / REUTERS

Hamilton marca la 'pole' en el renacido Gran Premio de Francia, con Leclerc como héroe de la clasificación al situarse octavo en la parrilla Alonso ni siquiera pasa de la Q1, mientras que Sainz sigue sin bajarse de la Q3

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

La distancia aproximada entre los circuitos de Le Mans, donde Fernando Alonso y Toyota fueron los referentes hace apenas unos días, y Paul Ricard, donde han caído con estrépito al fondo de la parrilla, es de unos 930 kilómetros de viaje y de millones en cuanto a rendimiento. Poco o nada tiene que ver la sensación que transmite el TS050 que arrasa en el Mundial de Resistencia con el McLaren MCL33 que se arrastra, y más en este trazado, visto lo visto.

Nadie se lo creía. Alonso, Vandoorne y en general todos los de una escudería McLaren en medio de un juego de tronos que puede acabar con Eric Boullier despedido, se dieron cuenta tarde de que el rendimiento que mostraron en la clasificación del primer Gran Premio de Francia desde 2018 era paupérrimo. Por primera vez desde Azerbaiyán 2017, los dos pilotos del equipo británico se quedaron fuera a las primeras de cambio. Lo que podía haber sido una carrera para continuar con las buenas sensaciones para Alonso, que aún saborea el champán de Le Mans, se ha convertido en un fin de semana que, de entrada, se presenta como uno de los más complejos del año.

El mar de curvas que es Paul Ricard supone una auténtica pesadilla para McLaren. La situación no sólo no ha mejorado, sino que ha empeorado notablemente. Lo peor de la sensación que tiene Alonso es que esta es la realidad en la que están sumidos, y no las ensoñaciones que les ponía en puestos de podio. «Creo que soy el único que va 8-0 con el campeón de la GP3, de la GP2 y todas las categorías que corrió. Seguramente estas últimas carreras no han sido buenas para nosotros, pero con todo este desastre, estamos séptimos en el mundial. Por tanto, algo bueno haremos», se reivindicaba el español, en un intento de consolarse, aunque fuera a costa de un Vandoorne novato y que es tan víctima como él mismo de la crisis que atraviesa McLaren.

El juego de tronos que se vive en el seno de McLaren puede acabar con Boullier despedido

Salir desde tan atrás en un circuito donde los errores no penalizan, merced a unas escapatorias que son exactamente igual que la propia pista (en algunas zonas incluso con menos baches), hace que remontar sea prácticamente imposible, salvo errores, lluvia o elementos externos. En condiciones normales, no van a pasar del decimocuarto puesto, se teme Alonso.

Sainz, suma y sigue

Para Renault, la carrera de Paul Ricard estaba marcada en rojo. El regreso a Francia de la Fórmula 1 ha supuesto la reivindicación perfecta, en un momento crítico para la empresa gala, ya que llega justo después de que Red Bull anunciase su acuerdo con Honda para 2019. Los coches amarillos necesitan tener a uno de los suyos lo más adelante posible, teniendo en cuenta que nadie puede cazar a los Mercedes, los Ferrari y los propios Red Bull salvo incidente.

Por eso, el hecho de que Carlos Sainz sea el mejor de los demás es una enorme noticia para los responsables de la escuadra francesa. El madrileño cuenta sus clasificaciones de este 2018 por Q3, algo que ni su compañero Hülkenberg ni su mentor y amigo Alonso, por ejemplo, pueden decir. El séptimo puesto es un sitio perfecto para intentar cazar puntos, algo que Sainz necesita como el comer, especialmente en un momento en el que las mareas del mercado de fichajes le pueden ser propicias.

Más allá de Sainz y Alonso, la clasificación tuvo dos nombres propios. El primero, obviamente, el del 'poleman'. Lewis Hamilton sumó la septuagésima quinta de su carrera deportiva, en un país en el que Mercedes sólo había logrado una en toda su historia: fue en 1954, en el trazado de Reims, con el histórico Juan Manuel Fangio al volante del no menos mítico W196s.

El otro héroe del día fue Charles Leclerc. El monegasco se metió de manera inesperada (ni él mismo sabía dónde tenía que ir cuando acabó la sesión) en la Q3 y se clasificó en una magnífica octava posición, un puesto que en Sauber ni siquiera soñaban hace no tanto. El que estaba considerado como el hermano pequeño del añorado Jules Bianchi se está ganando los elogios que le están lloviendo desde que ha debutado, y su candidatura para sustituir a Kimi Räikkönen está creciendo como la espuma. Si hoy consigue puntuar, de nuevo, para Sauber, que nadie dude de que su nombre va a copar buena parte de las noticias de las próximas semanas.

 

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