Gran Premio de Hungría

A Hamilton se le abre el cielo

El Mercedes de Lewis Hamilton. /Bernadett Szabo (Reuters)
El Mercedes de Lewis Hamilton. / Bernadett Szabo (Reuters)

El británico conquista una difícil 'pole' por delante de Bottas y Räikkönen | Memorable quinto puesto de Sainz, con Alonso undécimo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Lewis Hamilton se llevó la quinta 'pole' del año, sexta que logra en Hungría (a una del récord aquí de Michael Schumacher), por delante de Valtteri Bottas y Kimi Räikkönen. Un resultado relativamente previsible, sobre todo para quien no haya visto lo ocurrido en una de las clasificaciones más imposibles de predecir de los últimos años.

La lluvia marcó la sesión, para bien y para mal. En un circuito donde las altas temperaturas prometían que iban a poner en dificultades a todos los corredores, hubo giro de guión para la clasificación: minutos antes del arranque, empezó a llover.

La gestión de neumáticos cobró una importancia capital. No tanto por la labor de los pilotos, que con mantenerse en pista era suficiente, sino sobre todo por saber cuándo debían poner qué compuestos. En la Q1 ya hubo un susto serio, cuando Daniel Ricciardo, tras salir con intermedios, decidió ser el único en poner neumáticos blandos y no ultrablandos cuando se hizo carril seco. Ya este detalle le hizo prever que iba a sufrir, como así le ocurrió: cayó de manera estrepitosa en la Q2.

Pero no fue el único. Si en Red Bull no tuvieron el tino de acertar con el momento de colocar los neumáticos, ni con Ricciardo ni después con Verstappen, en McLaren tampoco tuvieron su día. En la Q2, todos se apresuraron a hacer una vuelta buena con los intermedios calzados, a sabiendas de que en cualquier momento podía empezar a jarrear con fuerza. Y a igualdad de condiciones, los de Woking tienen las de perder. Es lo que ocurrió: cuando Alonso quiso dar una vuelta buena que le llevara a clasificar hacia la Q3, se encontró con un tormentón en el cielo. La respuesta que dio por radio a la pregunta de sus ingenieros de si quería montar intermedios nuevos o lluvia extrema fue de lo más elocuente: «Deberíamos ir al garaje, pero haced lo que queráis. Aunque me pongas un cohete, seguiremos undécimos». Una charla por radio de la que Alonso se quejó después, no hacia su equipo, sino hacia la FOM, que tiene «la sana costumbre de poner la radio de algunos pilotos y no de otros». El undécimo puesto en el que clasificó, no obstante, no le impide ni mucho menos ser un firme candidato a los puntos en su 37º cumpleaños.

La reivindicación de Sainz

Hay días en los que un piloto tiene que sacar todo lo que tiene, y este sábado, muchas miradas estaban puestas en Carlos Sainz. El madrileño está en el centro de los rumores del mercado de fichajes, toda vez que su candidatura a Red Bull se ha enfriado porque Daniel Ricciardo está a punto de renovar, y Esteban Ocon está presionando con fuerza para levantarle el asiento en Renault, que quiere un piloto francés como sea.

Por eso tiene más mérito, y suena más a reivindicación, lo que consiguió un imperial Sainz. En una Q3 muy dubitativa, el madrileño se sacó una vuelta impensable. La tabla de tiempos no contenía un error: había un dorsal amarillo detrás de Räikkönen y Hamilton, a falta de pocos minutos. Un tercer puesto que al final acabó siendo un quinto, cuando tanto Vettel como Bottas le pasaron y cumplieron con la lógica. Pero ahí quedó esa vuelta, ese fugaz 'podio' en la parrilla de salida y una quinta plaza que le vale para igualar su mejor puesto de partida histórico en F1.

«Toma, ahí está el mensaje, lo que tocaba hacer en estos momentos y lo que me apetecía mucho hacer desde hace tiempo, pero por una cosa o por otra no pasaba», presumió el madrileño, sorprendido incluso de haber logrado una vuelta así, pero que estuvo tentado de probarse en un intento más, quizá con unos neumáticos nuevos que le habrían valido para competir con los siguientes. «Venía en una vuelta tan buena, y me dije: 'esta vuelta tiene que valer, por lo menos, para colocarme de mitad de los diez primeros para adelante, quinto o sexto'. De repente, cruzo la línea de meta y veo que me he puesto tercero. Después no podía parar, no había tiempo», explicó, sonriente.

Esa reivindicación en clasificación la tiene que confirmar en carrera. Por detrás tiene a Pierre Gasly, el que fue su sustituto en Toro Rosso, y a Max Verstappen, que fue su compañero y gran rival. Todo lo que sea aguantar al menos a uno de los dos será un buen resultado, pero visto lo ocurrido en clasificación… ¿y si este es ese fin de semana en el que Sainz puede dar la campanada?

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