GP de Australia

Primer examen a la candidatura de Vettel

Sebastian Vettel posa en el Albert Park de Melbourne. /Edgar Su (Reuters)
Sebastian Vettel posa en el Albert Park de Melbourne. / Edgar Su (Reuters)

Tras el favoritismo que se ganó Ferrari en la pretemporada, el alemán es el más firme aspirante a la victoria en Melbourne, en la carrera que inaugura el Mundial de 2019

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Se acabó la espera. La Fórmula 1 arranca una temporada más este fin de semana en el Albert Park de Melbourne. Todas las miradas del automovilismo se giran hacia las antípodas europeas, donde los (teóricamente) 20 mejores pilotos del mundo se retarán en el siempre interesante trazado australiano para la disputa de la primera de las 21 carreras que componen el calendario de este año.

Como cada curso, Australia marca mucho de lo que puede pasar en el resto del año. Quien vaya bien aquí va a ser un firme candidato a seguir bien en las primeras carreras de la temporada, pero quien vaya mal o muy mal, tendrá que rectificar el paso si quiere volver a lo más alto. Una de las grandes incógnitas que se va a resolver este domingo, siempre que no haya un accidente de por medio, es si Ferrari está tan fuerte como en la pretemporada parecía. Pocos son los que no ponen a Sebastian Vettel como el más firme candidato a victoria en Melbourne, una ciudad en la que ya ha triunfado en tres ocasiones.

Vettel, al volante de su 'Lina', que es como ha bautizado el Ferrari SF90, tendrá sobre sus hombros toda la responsabilidad de liderar el proyecto de Maranello, que tantos esfuerzos está llevando. Después de un 2018 algo decepcionante, más en el resultado final que en la media de posición, tienen claro que todo lo que no sea, al menos, disputarles todas las carreras a Lewis Hamilton y a Mercedes será una decepción.

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En buena medida, este Gran Premio de Australia será un examen general a todos. Empezando por la propia Fórmula 1, que estrenará un retoque bastante serio de la normativa aerodinámica con el objetivo de mejorar los adelantamientos. En pretemporada ya se ha visto que las velocidades no han bajado, sino todo lo contrario, pese al recorte en los apéndices, lo que a su vez ha beneficiado para que se rebajen los tiempos. Si la meteorologí acompaña -hay una pequeña posibilidad de lluvia para el domingo; escasa, pero presente-, probablemente sea una carrera más rápida que el año pasado.

También será un examen para los segundos espadas. Si Lewis Hamilton parte con tanto o más favoritismo que Vettel, ya que muy pocos confían en esos presuntos problemas de rendimiento de la pretemporada y creen más en una estrategia de 'sandbagging', serán sus compañeros quienes atraigan muchas miradas. Y es que Charles Leclerc se estrena en Ferrari con la vitola de gran esperanza del equipo rojo. El canterano monegasco tiene ante sí la oportunidad de su vida, si bien tendrá que asumir el papel de segundo piloto. Desde Ferrari no quieren sustos y ya le han dejado muy claro que tendrá que cumplir órdenes de equipo. En Mercedes no le han dicho lo propio a Bottas, pero el finlandés tampoco tiene mucho margen: mientras su compañero se llevó toda la gloria en 2018, él no fue capaz de ganar ninguna carrera (aunque la de Rusia, en justicia, era suya). Otro año en blanco para el afable piloto le pondrá en la picota del equipo campeón.

El estreno de Sainz en McLaren

Para muchos pilotos será una carrera de estrenos. Además de Leclerc, Ricciardo en Renault, Kvyat en su regreso a Toro Rosso o Kubica a la Fórmula 1, los intereses españoles estarán puestos en McLaren, pero no en el piloto de los últimos años. Mientras Fernando Alonso estará en Sebring para la disputa de las 1.000 millas de Sebring, Carlos Sainz tomará el control del MCL34, un monoplaza que parece haber nacido con mucho mejor pie que su predecesor. El madrileño afronta ilusionado el reto de liderar la escuadra de Woking, pero tiene claro que el reto es mayúsculo.

Carlos Sainz posa durante el primer día del Gran Premio de Australia.
Carlos Sainz posa durante el primer día del Gran Premio de Australia. / Diego Azubel (Efe)

En McLaren saben que este año se juegan mucho. El futuro del proyecto pasa por comenzar bien en este 2019 que les evite tener que rectificar cuando ya sea demasiado tarde, como ocurrió con el fallido MCL33 con el que Alonso se despidió de la Fórmula 1. Sainz tendrá que mantener toda su concentración en el coche, pero sin perder de vista a su compañero de box. El impulsivo Lando Norris aterriza en el 'gran circo' como la gran esperanza del automovilismo británico junto a George Russell, que suficiente tendrá con llevar el maltrecho Williams a meta. El de McLaren tiene que demostrar que toda la expectación que levantó en los últimos años está justificada y, junto a Sainz, deberá empujar hacia arriba para que McLaren regrese a puestos más cercanos a los del podio.

Pero, como los bebés recién nacidos, antes de correr hay que andar, y antes, gatear. La Fórmula 1 de 2019 dará sus primeros pasos en Melbourne y todos quieren que esos pasos sean certeros. Quien tropiece, se arriesga a no poder levantarse.