Ferrari se habitúa sufrir un ridículo permanente

Sigue empeñada en dinamitar sus opciones al título desde el muro, para desesperación de un Vettel que no puede ni apelar a la épica La 'Scuderia' está a punto de saltar por los aires y con Arrivabene muy cuestionado

D. SÁNCHEZ DE CASTRO MADRID.

Sólo un equipo es capaz de hacer explotar una de las mejores oportunidades de los últimos tiempos para ser campeón del mundo: Ferrari. En las últimas carreras del Mundial han demostrado que el carácter autodestructivo que les acecha desde tiempos inmemoriales, prácticamente desde su nacimiento, puede surgir en cualquier momento. Lewis Hamilton acaricia su quinto entorchado mundial, mientras Sebastian Vettel empieza a entender por qué Fernando Alonso tenía la cara que tenía cuando hace un lustro luchaba con él por los éxitos.

Lo visto ayer en Japón fue un episodio más de la ópera bufa en la que se ha convertido la 'Scuderia'. En una sesión con razonable nerviosismo por la posible caída de un chaparrón, decidieron hacer salir a sus dos pilotos con neumáticos intermedios a la Q3. Ni la pista estaba para mojado, ni sus rivales lo habían hecho. Podrían haber salido con seco y, de no poder dar una vuelta en condiciones, cambiar a las ruedas más propicias. Pero no: innovaron. Y en Ferrari, innovar suele ser sinónimo de dejar un lanzallamas a un mono. La conclusión fue que ni Räikkönen ni Vettel pudieron dar una vuelta en seco en condiciones (llovió unos instantes más tarde de rectificar) y dieron al traste con una de las últimas oportunidades que tenían.

La 'Scuderia' está a punto de saltar por los aires. Maurizio Arrivabene está más cuestionado que nunca, y de hecho, no faltan los rumores que le vinculan con la Juventus (los Agnelli son dueños de FIAT y de la Juve). Aunque él se mantiene en sus trece y dice que no va a salir del equipo de Maranello por el de Turín, lo cierto es que tampoco depende de sí mismo.

En Ferrari no encuentran un comandante del barco desde hace muchos años. Lejos quedan los tiempos del triunvirato Todt, Brawn, Schumacher. Desde entonces, y con la excepción de 2007, las decisiones tomadas desde el muro han sido, cuando menos, cuestionables. Desde la debacle de Abu Dhabi 2010 que le costó un Mundial a Alonso, ni Stefano Domenicali, ni Marco Mattiaci ni ahora Maurizio Arrivabene han sabido, o han podido, ponerse en una posición preponderante.

Las decisiones de este último han sido cuestionadas desde un principio. Ferrari se encuentra en el centro de todas las sospechas, por el repentino bajón de rendimiento que han dado con respecto a Mercedes. Este bajón llega en plena investigación de la FIA, que les ha colocado un doble sensor para medir cómo derivan la energía de las baterías al motor. Por casualidad o por causalidad, desde que la Federación lo hizo, ni Vettel ni Räikkönen son capaces de cazar a Hamilton y Bottas.

Podrían ser McLaren

Arrivabene echa balones fuera. Aunque hace no tanto asumía las culpas, ahora se limpia las manos de los errores en el muro, consciente de que su camino va directo al patíbulo y no al podio. «Lo que ha sucedido es inaceptable. Estoy muy enfadado, y no es la primera vez que ocurren estos errores», estallaba .

'La suerte de la fea, la guapa la desea', dice el dicho. Y en McLaren darían todo su lustre y su historia por verse donde están ahora en Ferrari, luchando por victorias y con el título aún matemáticamente posible.

Fernando Alonso lo explicaba a la perfección tras marcar un paupérrimo 18º tiempo en la clasificación: «(la 18ª posición) es dónde estamos ahora mismo en circuitos así con necesidad de potencia y eficiencia aerodinámica, como es este de Suzuka». Dicho de otra manera: el MCL33 es otro fiasco más que ha salido de la fábrica, y esta vez no hay Honda a quien culpar.

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