Hamilton se anexiona Rusia

Lewis Hamilton. /
Lewis Hamilton.

La anodina victoria del británico en Sochi da el campeonato de constructores a Mercedes

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Por muchas sonrisas que Vladimir Putin y Bernie Ecclestone se intercambiasen, el debut de Rusia en el campeonato del mundo de Fórmula 1 no pasará a la historia como la carrera más divertida. Ni mucho menos. Lewis Hamilton prolongó su momento dulce con la cuarta victoria consecutiva en una carrera anodina, en la que ha faltó emoción y en la que Pirelli pecó de un exceso de conservadurismo. No en vano, hubo pilotos, como Nico Rosberg, que aguantaron en pista durante 52 de las 53 vueltas con las mismas ruedas.

El motivo por el que Rosberg llevó ese mismo compuesto este domingo no fue por placer o por alguna apuesta estratégica arriesgada. Fue por una pifia propia, un error imperdonable para un piloto que se está jugando el campeonato del mundo. El alemán, en la primera curva, se pasó de frenada y destrozó el juego de neumáticos blandos que debía llevarle hasta, al menos, media carrera.

Mientras Hamilton se iba inexorablemente hacia una nueva victoria, el alemán se veía vigésimo en la segunda vuelta de carrera. Sólo podía aspirar a un podio, rezar que los neumáticos fueran las piedras que esperaban y evitar cualquier tipo de incidente. Habiéndose quitado de encima la parada obligatoria, todo estaba en su mano y a falta de 20 vueltas arregló el desaguisado en el que se había metido él mismo.

Tras superar a todos los rivales, el último en caer ante su imparable Mercedes fue Valtteri Bottas, que bien se conformó con la tercera plaza hasta el final. El finlandés, cuando faltaban pocos giros, comenzó a achuchar a los de arriba a ritmo de vuelta rápida, con la intención de sorprender al menos a Rosberg. Los dos Mercedes y el Williams se fueron turnando con los récords de carrera, pero al final, en el último intento, fue Bottas el que se llevó el premio de consolación de la vuelta rápida, con lo que privó a Hamilton de un ansiado 'Grand Chelem'.

La carrera se disputó sin mayores contratiempos, por suerte, tras lo vivido en Suzuka. En las primeras vueltas, la pelea entre los Toro Rosso y los Red Bull fue lo único que puso picante a la prueba, en la que el primer equipo acabó pudiendo con el segundo. El gran rendimiento de los de Faenza el sábado, sobre todo el del piloto local Daniil Kvyat, que había clasificado quinto, hizo pensar que podrían lograr un hito histórico, pero poco a poco se diluyeron en esta carrera. Los Red Bull, por su parte, tampoco tuvieron una carrera cómoda y Ricciardo y Vettel finalizaron séptimo y octavo, respectivamente.

El único Marussia en pista, el de Max Chilton, se vio obligado a abandonar en la vuelta diez debido a problemas mecánicos, y no pudo hacer honor al homenaje que le dedicaron los pilotos antes de la carrera a Jules Bianchi. El estado del francés sigue en la mente de todos.

Al asturiano le crecen los enanos

Fernando Alonso no tuvo su mejor carrera, ni mucho menos. Con Rosberg remontando por detrás, el español se encontró en una cómoda cuarta plaza con serias opciones de subir a la tercera, en posesión de Jenson Button, cuando llegaron las paradas en boxes. El inglés adelantó la suya justo antes de que el español empezase a apretar, y todo se debía definir en función de lo que tardase el asturiano en boxes. Alonso entró, paró en el lugar indicado. y el esperpento surgió. El monoplaza rojo se descolgó del gato, un neumático no entró bien y cuando Alonso iba a arrancar, se cruzó de nuevo el encargado de subir el morro del coche. Todo ello le llevó a perder dos posiciones, para acabar en una pobre sexta posición que de poco le vale. De hecho, este resultado y el podio de Bottas le han relegado a la sexta plaza de la general del campeonato del mundo de pilotos. «Que llegue ya 2015», dice Alonso con la mirada en el futuro.

Mientras el español se decide sobre su destino, 2014 ya tiene a sus primeros campeones. Mercedes sacó de las cajas sus camisetas conmemorativas del título de constructores, primero de una escuadra alemana desde que se otorgan trofeos a los fabricantes. Hamilton y Rosberg aún tienen tres asaltos más para debatirse el cetro de pilotos, y la próxima cita será en el viejo oeste, en el trazado de Austin (Texas). Buen escenario para un nuevo duelo al sol.