Hamilton, el zar de Sochi

Lewis Hamilton. /
Lewis Hamilton.

El líder del Mundial marca la primera 'pole' de la historia del GP de Rusia, con Alonso séptimo en la parrilla de salida

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Lewis Hamilton lleva varias carreras rozando la perfección. En el anodino circuito de Sochi clavó su pica con la cuarta pole consecutiva y se ha puesto el objetivo de proclamarse el primer vencedor de la historia de la Fórmula 1 en Rusia. Hamilton tendrá por detrás a un habitual, Nico Rosberg, quien como siempre, sin hacer demasiado ruido, se clasificó en segunda posición. Su mayor baza de cara a la carrera será la salida, uno de los puntos preferidos del alemán, en una pista además donde no es tan fácil adelantar.

La tensión en Mercedes se ha rebajado, pero cualquier mínimo roce puede volver a hacer estallar la caja de los truenos. La apuesta tan conservadora de Pirelli en la elección de compuestos, además, hace que la lucha en boxes sea prácticamente imposible, ya que sólo habrá una parada, la obligada por normativa. De hecho, como admitía Hamilton ante los medios, se podría disputar la carrera entera de este domingo con los neumáticos de la salida.

Mercedes, además, tiene preparada la fiesta. Y es que, salvo debacle, se van a proclamar campeones del mundo de constructores. Sólo les hace falta sumar 25 puntos entre sus dos pilotos, para romper de manera oficial con el reinado de Red Bull de las últimas cuatro temporadas. Sólo una pelea entre ellos, un problema mecánico o algún elemento externo podrá privarles de la celebración. Incluso marcando un doble cero también podrían salir campeones, siempre que Red Bull no sumara 18 puntos más que ellos.

Uno de los pocos escollos que tiene la escuadra de las flechas plateadas para este domingo es Valtteri Bottas. El finlandés, que junto a Daniel Ricciardo está siendo la gran sorpresa de la temporada, rozó con la punta de los dedos la primera pole de su carrera deportiva. En el último intento de la Q3, Bottas consiguió récord en los dos primeros sectores del circuito, pero en la entrada a meta erró en el peor momento posible y se pasó ligeramente. Perdió una pole, pero se ganó los gritos de ánimo del público ruso.

Dos pilotos por encima del resto salieron profundamente decepcionados de la clasificación de este sábado. El primero fue Felipe Massa. El brasileño reportaba problemas de potencia en su Williams, y desde boxes confirmaron que sufría un problema con la presión del combustible. La bomba del monoplaza del brasileño no funcionaba de manera correcta y le faltaba velocidad, en un circuito donde se requiere más que en otros. Prueba de ello fue la velocidad de paso por el punto de medición, el conocido como speed trap: con respecto a su propio paso en los terceros libres, Massa rodó 26 km/h más lento. El resultado fue un desastroso decimoséptimo puesto final, superado incluso por un Marcus Ericsson totalmente desatado con el Caterham.

Un suplicio para Alonso

Parecía que esa iba a ser la gran sorpresa del sábado, pero en la Q2 aún hubo un susto más de otro gallo de la Fórmula 1. Sebastian Vettel había esquivado la sanción de diez posiciones al no montar su sexto motor de la temporada, pese a que su propulsor ya iba en las últimas, pero en Red Bull sabían que eso implicaba una pérdida notable de competitividad. Y vaya si el tetracampeón lo notó. Tardó bastante en salir a pista, y cuando lo hizo, se vio impotente. Mientras los dos Toro Rosso, las grandes sorpresas del sábado, pasaban sin problemas el corte, Vettel sudaba tinta para mantener el coche en condiciones para pasar. Al final fueron sólo dos décimas las que le separaron del crono de Vergne y del definitivo top ten. Su única alternativa para el domingo será intentar algo distinto al resto, jugar con el cambio de neumáticos e intentar demostrar que sabe remontar.

Lo que ya no es una sorpresa, sino una constante, es el pobre rendimiento de Fernando Alonso y Kimi Räikkönen en las clasificaciones. Las buenas sensaciones que muestran los pilotos de Ferrari en los libres se esfuman en las tandas definitivas, y de nuevo se clasificaron muy lejos de lo deseado. Alonso entró con el octavo crono y Räikkönen con el noveno, pero ambos ganarán una posición en la parrilla de salida gracias a la sanción que lleva Magnussen por sustituir su caja de cambios. Cada clasificación, como cada carrera, está siendo un auténtico suplicio para un Alonso que está deseando que acabe la temporada y, con ello, su etapa como piloto Ferrari.

Lo más frustrante para Alonso es que, pese a hacer una vuelta sin fallos, se ve demasiado lejos. «El coche se siente bastante bien. Creo que vamos bien sin sobreviraje ni subviraje, pero cuando cruzo la meta veo que hay coches que son un segundo y pico más rápido», se lamentaba ante los medios de comunicación. «No hemos sabido adaptarnos a las condiciones de este circuito», resumía Alonso, que bien podría decir lo mismo de toda la temporada.