Rosberg, el 'káiser' de Hockenheim

Rosberg celebra la victoria en el Gran Premio de Hockenheim. /
Rosberg celebra la victoria en el Gran Premio de Hockenheim.

El alemán se adjudica con autoridad su cuarta victoria del año ante su público y completa su semana de gloria, con Bottas y Hamilton en el podio y Alonso quinto

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Pocos hombres en Alemania serán más felices que Nico Rosberg durante estos días. En una semana ha conseguido un nuevo contrato con Mercedes, llevar al altar a su novia de toda la vida, ver cómo su selección de fútbol conquistaba su cuarto título mundial y coronarlo todo con una victoria de principio a fin ante su público, en el circuito de Hockenheim. Rosberg culminó en el GP de Alemania un fin de semana casi perfecto, en el que apenas sufrió. Sin la temida lluvia, todo se puso de cara para el germano, que ahora es más líder del Mundial y afronta con tranquilidad la última carrera antes del parón veraniego en Hungría. Es la séptima victoria de su vida, cuarta en 2014, y tiene todo de cara para que el apellido Rosberg vuelva a escribirse en letras de oro.

Junto a él estuvieron en el podio dos de los héroes del fin de semana. Por un lado, Valtteri Bottas consumó su tercer cajón consecutivo, que además supone el número 300 para la escudería Williams. La actuación del finlandés esta temporada está dejando claro que la apuesta por él es todo un acierto. Con una carrera bien gestionada, Bottas pudo incluso sostener el ímpetu de Lewis Hamilton, el tercer clasificado de la carrera y, sin duda, el hombre que más focos atrajo durante la jornada de este domingo.

Pocos pensaban que, tras el accidente del sábado, se vería a Hamilton en los puestos de honor. La sustitución de la caja de cambios antes de la parrilla confirmó que se iba a ver obligado a sacar lo mejor de sí para intentar la épica. Sin embargo, con un arrojo fuera de lo normal, el británico protagonizó una remontada desde la vigésima plaza hasta la tercera, y de haber durado dos vueltas más la carrera, hubiera sido segundo con casi toda seguridad.

Por su parte, Fernando Alonso acabó en una quinta posición que sabe a muy poco. En ciertos momentos de la carrera incluso llegó a pelear por el segundo puesto, pero la gestión de los neumáticos le pasó factura. El asturiano tuvo que vérselas de nuevo en pista con Sebastian Vettel, que al final fue cuarto, pero esta vez sin tanta intensidad como en Silverstone. Vettel y Alonso fueron protagonistas de una de las imágenes del fin de semana, cuando metieron en medio de su pelea a Kimi Räikkönen o a Nico Hülkenberg. Ver a Alonso y Vettel quitarse a dos pilotos de una tacada es, sin duda, uno de los grandes placeres que se pueden vivir en un gran premio hoy en día.

Sin embargo, la sensación final es que Alonso podría haber conseguido algo más. En un principio, Ferrari llevó la voz cantante en cuanto a las estrategias, mientras que Red Bull sólo podía cubrir su posición. Sin embargo, en cuanto mandaron entrar antes de tiempo a Vettel, descolocaron la idea del muro de Maranello. Alonso salió a pista, a falta de menos de diez vueltas, en séptima posición, por detrás de Button y Ricciardo, cuando había entrado cuarto peleando con Vettel. La numantina defensa del piloto australiano de Red Bull privó a Alonso de poder alcanzar al tetracampeón al final de la prueba, destrozándole además los neumáticos que, en teoría, le iban a dar ventaja para la lucha final con su viejo enemigo. La estrategia de Ferrari fue, cuanto menos, discutible.

Una carrera de sustos

Más allá de las peleas en pista y en boxes, el Gran Premio de Alemania de 2014 dejó tres imágenes de otros tantos incidentes que ya forman parte de los highlights del año. La primera llegó en la primera curva: Kevin Magnussen atacó con demasiado optimismo a Felipe Massa, éste le cerró la entrada a la curva y el McLaren acabó embistiendo al Williams. Massa acababa medio volcando y, en consecuencia, abandonando por segunda carrera consecutiva. Los comisarios entendieron que había sido un incidente de carrera y decidieron dejarlo sin sanción.

El segundo gran incidente lo protagonizó Daniil Kvyat. El piloto ruso se vio obligado a salir corriendo de su Toro Rosso, que empezó a arder cuando apenas faltaban quince vueltas. Justo después, el colofón de los despropósitos lo protagonizó Dirección de Carrera, con la inestimable ayuda de Adrian Sutil. El alemán, que ya es el piloto con más grandes premios disputados sin conseguir un podio (119), trompeaba en la curva de entrada a meta, y su Sauber se quedaba parado. Para sorpresa de propios y extraños, el coche de seguridad no salió a pista, sino que en una maniobra notablemente peligrosa salieron tres comisarios a empujar el monoplaza averiado.

Tras una carrera de sustos, adelantamientos al límite y luchas por todas partes, Nico Rosberg fue el primero en cruzar la linea de meta. El himno alemán sonó con fuerza en un Hockenheim más vacío de lo deseable, pero que confirmó la única certeza posible a estas alturas de la temporada: Rosberg es, posiblemente, el mejor ejemplo actual de la pura eficacia alemana.

 

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