Mercedes despeja las dudas ante su público

Louis Hamilton atiende a la prensa. /
Louis Hamilton atiende a la prensa.

Rosberg y Hamilton se reparten los libres del viernes y demuestran su superioridad, pese a las dudas generadas por la prohibición del sistema de suspensión FRIC

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Cuando la FIA anunció el jueves a última hora que ninguna de las escuderías iba a montar el polémico sistema de suspensión FRIC, ya los había que se frotaban las manos. Si ese sistema permitía que todos los coches tuvieran una estabilidad sin igual, y el coche más perfecto en este sentido era el Mercedes, se apresuraron a prever una caída de rendimiento de Nico Rosberg y de Lewis Hamilton por encima de los demás. Pájaros de mal agüero, después de lo visto en los libres del viernes, se han tenido que volver rápidamente a sus cuevas.

Rosberg y Hamilton, primero, y Hamilton y Rosberg, después, dominaron sin demasiados problemas las dos sesiones de entrenamientos libres y demostraron, para esos incrédulos, que siguen siendo los rivales a batir y por mucho. No obstante, ya desde los primeros libres se notó que la eliminación del FRIC en todos los coches ha cambiado notablemente la forma de enfrentarse a un circuito. La estabilidad mostrada por los Mercedes en otros circuitos, donde apenas se les veía menearse a la hora de encarar una curva, no fue la misma en Hockenheim, y los monoplazas se vieron mucho más nerviosos.

Bien por sobreviraje, bien por subviraje, los ingenieros tuvieron más trabajo del habitual para adaptar las nuevas condiciones de sus coches sin esa ayuda que les daba el FRIC. Para solucionar el problema, casi todos los coches estrenaron diversas piezas enfocadas sobre todo a conseguir el mismo efecto que el FRIC: que el balanceo entre el tren delantero y el tren trasero potenciara las cualidades aerodinámicas. Así, los hombres de Mercedes por ejemplo modificaron la altura del coche, cambiaron el tercer amortiguador y repartieron de manera distinta los pesos en el alerón delantero. Es obvio que a ellos les salió bien la jugada.

Más allá de las nuevas dificultades aerodinámicas, tanto en los primeros como sobre todo en los segundos entrenamientos libres los equipos tuvieron serios dolores de cabeza con las altísimas temperaturas que asolaron el circuito de Hockenheim. Con momentos de hasta 49ºC en pista, hacer funcionar los neumáticos a buen rendimiento y no sufrir una avería por sobrecalentamiento de las baterías fueron los retos a batir. Una de las escuderías que más trabajó este aspecto fue Ferrari. Tanto Kimi Räikkönen como Fernando Alonso dedicaron buena parte de los primeros libres a ensayar con nuevas piezas que les permitiera rodar a buen rendimiento bajo una temperatura infernal. En el caso del monoplaza del finlandés lo llevaron tan al extremo que acabaron provocando una avería eléctrica en su monoplaza, que afortunadamente pudieron solventar.

Para Fernando Alonso fue una jornada tirando a típica. El asturiano estuvo ensayando a buen ritmo, sobre todo en tandas largas. En los primeros libres logró el tercer mejor crono, pero en los segundos cayó hasta la novena posición de la tabla de tiempos. Nos hemos centrado en la puesta a punto del monoplaza para tratar de adaptarlo de la mejor manera posible a las temperaturas, que van a ser extremadamente altas durante todo el fin de semana, afirmó el piloto español después de la jornada. Notablemente satisfecho, afirmó que no ha tenido problema alguno ni con el compuesto blando, ni con el superblando, lo que es un gran paso adelante si tenemos en cuenta que son toda una incógnita de cara a lo que queda de fin de semana. Tan sólo tenemos que entender cómo se comportarán en la carrera y, sobre todo, qué tiempo hará el domingo, ha zanjado al respecto.

Este viernes ha servido también para ver de nuevo a Susie Wolff en pista. Precisamente dos días antes del 55 cumpleaños de Giovanna Amatti, la última mujer en participar en un fin de semana de GP, su heredera más directa pudo quitarse el mal sabor de boca que le dejó la avería en Silverstone y que sólo le permitió rodar cuatro vueltas. Y eso que su jornada de trabajo empezó con susto: cuando Susie estaba dando la vuelta de instalación en los primeros libres, su caja de cambios se quedaba bloqueada en primera marcha y la obligaba a volver a boxes precipitadamente. Pese a los exabruptos que soltó por radio, la avería se resolvió con presteza y el Williams de la piloto escocesa regresó a pista para que pudiera dar, esta vez sin mayores problemas, un total de 22 vueltas. Wolff dejó muy buenas sensaciones, ya que pese a su corta experiencia en Fórmula 1 se quedó a tan sólo dos décimas del crono marcado por el otro piloto Williams, Felipe Massa.

 

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