Ferrari se queda con las vergüenzas al aire

Räikkönen pilota en Silverstone. /
Räikkönen pilota en Silverstone.

Rosberg conquista la 'pole' en la caótica sesión del GP de Gran Bretaña, y la 'Scuderia' culmina su peor clasificación desde Malasia 2010: ni Alonso ni Räikkönen pasaron de la Q1 por un grave error estratégico

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

La 50ª edición del GP de Gran Bretaña que acoge el circuito de Silverstone pasará a la historia para Ferrari. No por ser conmemoración de nada, sino por haber sido el escenario de una de las mayores pifias estratégicas de su historia, y eso que ha tenido algunas muy sonadas en los últimos tiempos. Fernando Alonso y Kimi Räikkönen partirán desde el fondo de la parrilla por un error que ni los equipos más novatos osarían cometer. La escuadra dirigida desde hace unos meses por Marco Mattiacci mostró las vergüenzas de un equipo que deambula por el campeonato, otro año más, como pollo sin cabeza. Hay que remontarse cuatro años, al Gran Premio de Malasia de 2010, para ver una gestión de la lluvia tan nefasta para sus dos pilotos: aquel día Alonso se clasificó 19º y Massa 21º, aunque ambos ganaron un puesto en la parrila por la sanción a Pastor Maldonado por no llevar suficiente combustible.

Para cualquier estratega de cualquier equipo de Fórmula 1, extensible al resto de categorías del automovilismo, en cualquier sesión de clasificación en condiciones de mojado hay que seguir un mismo patrón: salir con tiempo suficiente, hacer una vuelta cronometrada razonablemente buena y cubrirte en caso de que llueva aún más. Si sale bien y mejoras, eso que te has llevado, y si sale mal, no vas a empeorar el resultado con el que habías partido. Esta idea es la que siguieron en Marussia, que metieron por primera vez en su historia a sus dos pilotos en la Q2.

Las nubes con las que amaneció Silverstone este sábado ya hacían presagiar el caos que luego llegaría en la clasificación. La tercera sesión de entrenamientos libres se disputó bajo la lluvia, y varios pilotos ni siquiera salieron a pista: Max Chilton, con problemas en su caja de cambios -se la cambiaron y sufre una sanción de cinco plazas para este domingo-, Lewis Hamilton, Nico Rosberg -sabiéndose muy superiores- y Fernando Alonso. En el caso del español, lo que buscaban era ahorrarse neumáticos de lluvia e intermedios, previendo lo que podía pasar unas horas después en la sesión más importante del sábado.

Así se llegó a la Q1, con la pista en condiciones de neumáticos intermedios que poco a poco fueron mejorando. En condiciones de mojado, fue Hamilton el más rápido, pero en cuanto se colocaron los 'slicks', Rosberg se aupó al frente, con un gran Daniil Kvyat detrás y un soberbio Jules Bianchi cuarto. El otro Marussia, el de Max Chilton, se coló en sexta plaza. Pero el interés se encontraba detrás: Alonso y Räikkönen no habían rodado aún con los neumáticos de seco y sus tiempos los habían conseguido con los intermedios, con lo que estaban eliminados.

Increíblemente, en lugar de ordenarles salir a la vez que los pilotos que ya iban mejorando, en Ferrari no supieron reaccionar y se quedaron paralizados. Para cuando mandaron a pista a Alonso y a Räikkönen, la pequeña ventana sin lluvia se había cerrado y la pista volvía a estar en condiciones muy complicadas para salir con 'slicks'. La presión hizo que Alonso cometiera uno de esos errores tan poco habituales en él, se salió de pista y se quedó sin tiempo para hacer una vuelta más. Mientras, a Räikkönen le afectaba la salida de pista de Adrian Sutil y tampoco podía mejorar su tiempo. Las caras en el box de Ferrari eran un poema. El bochornoso resultado dejaba a las claras que se habían equivocado: decimonoveno tiempo para Alonso y vigésimo para Räikkönen, superando sólo a los Caterham, que ni siquiera marcaron un tiempo dentro del 107%.

La actitud de Alonso a la hora de dar las pertinentes explicaciones ni siquiera era de decepción o resignación. Era de una absoluta desidia y cansancio. El asturiano, en un intento de autoconvencerse o de calmar las revueltas aguas que bajan por Maranello, afirmó que «para salir duodécimo da igual salir el decimonoveno», porque no luchan por el campeonato ni por la victoria. Pobre consuelo.

Una 'pole' a lo Michael Jordan

La lucha por la 'pole' no estuvo exenta de emoción, ni mucho menos. Nico Rosberg, según sus propias palabras, se basó en las enseñanzas de Michael Jordan para llevarse la octava de su cuenta personal: «Sólo fallas el cien por cien de los tiros que no lanzas». Dicho y hecho. El alemán supo leer la definitiva Q3 mucho mejor que su compañero, al que un error a la hora de interpretar las condiciones de pista le privaron de una 'pole' que llevaba su nombre.

A falta de cuatro minutos, Hamilton comandaba la tabla de tiempos con relativa comodidad. La lluvia arreció, y todos salieron a hacer un último intento. El más desesperado era Sebastian Vettel, que no había marcado tiempo aún y se arriesgaba a quedarse con un pobre décimo crono. El piloto británico de Mercedes, en un exceso de confianza, abortó su vuelta al considerar que, si los dos primeros sectores estaban muy mojados, el tercero lo estaría. Craso error por su parte: precisamente era en el tercero donde la pista estaba más seca y los tiempos podían mejorar. Eso es precisamente lo que hicieron cinco pilotos, comandados por el propio Rosberg, al que siguieron Vettel, Button, Hülkenberg y Magnussen. En un abrir y cerrar de ojos, Hamilton pasó de celebrar la 'pole' ante su público al bochorno de quedar sexto por su propio conservadurismo.

La carrera de este domingo se antoja apasionante. Lo único bueno para Ferrari es que, saliendo desde tan atrás, cualquier posición cercana a los diez primeros puestos será considerada toda una gesta. Habrá que ver cómo gestiona su 'pole' Rosberg, que puede dar un golpe de efecto brutal al campeonato si es capaz de aumentar aún más su ventaja sobre Hamilton. También ver la previsible agresividad del británico será otro toque picante para este domingo, para el que todos tienen una pregunta en la mente: ¿Lloverá?