China se calza los esquís y se lanza a la pista, con o sin nieve

Varios aficionados chinos observan unas botas de nieve. /
Varios aficionados chinos observan unas botas de nieve.

El objetivo del Partido Comunista es popularizar los deportes de invierno antes de los Juegos Olímpicos

PATRICK BAERT (AFP)ZHANGJIAKOU (China)

Con jóvenes monitores que no han esquiado en su vida y estaciones que brotan como setas bajo la nieve artificial, China se lanza a los deportes de invierno, para deleite de su nueva clase media. "Empecé mi formación el 28 de noviembre, nunca antes había esquiado. Desde finales de enero, soy monitor", cuenta Hao Rui, un chico de 17 años, a bordo del telecabina que sube a la cumbre de una de las estaciones del sector de Zhangjiakou (al noroeste de Pekín), que acogerá en 2022 las pruebas de descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín.

Objetivo: 300 millones de chinos en las pistas. Orden del Partido Comunista.

Ante la inminencia de la cita olímpica, crucial para el prestigio del país, Pekín se ha puesto manos a la obra en desarrollar un sector prometedor. De momento, "solo" hay cinco o seis millones de practicantes y unas 200 estaciones de deportes de invierno. Pero solo una decena de ellas tienen zonas esquiables comparables a las que podríamos encontrar en Europa en estaciones de tamaño medio.

Futuro marco de los Juegos Olímpicos, los montes Yan apenas alcanzan los 2.000 metros y no recibieron más que unos cuantos copos de nieve natural este año. Pero esto no es un problema: cientos de cañones de nieve de última generación ayudan a crear una pista un poco dura pero en la que se puede esquiar con una sorprendente suavidad. "El tiempo es seco y constantemente frío durante todo el invierno: la nieve se conserva bien", explica Bertrand Camus, un monitor de la estación francesa de Courchevel, llegado para participar en el boom del esquí que ha vivido China desde hace tres años. "No es como en los Alpes, donde la nieve se funde y se hiela de nuevo constantemente", afirma el francés.

Para recibir a una clientela principiante en su mayoría, las estaciones no se han arriesgado: las pistas son largas como autovías, de pendiente suave, bien allanadas y apisonadas. La receta funciona y los esquiadores invaden las pistas cada fin de semana. Muchos vienen desde Pekín, a 200 kilómetros.

"Con el desarrollo económico, muchos chinos ganan mucho dinero. A esta gente le entusiasma la novedad", observa Wang, un amante del esquí que viene una vez por semana a Wanlong, la mayor estación de la zona con una veintena de kilómetros de pistas y siete remontes mecánicos. Este joven dentista, de 30 años, se ha levantado a las 05:30 para evitar atascos al salir de Pekín y poder empezar a esquiar a las 09:00. Se ha comprado un apartamento en la montaña, al que saca partido durante toda la temporada de esquí, de noviembre a abril. "Se está mucho mejor aquí que en Pekín, el aire es puro", explica, señalando el cielo azul.

"El esquí es uno de los pocos deportes que se pueden hacer en invierno en lugar de quedarse en casa. Los urbanistas lo agradecen", comenta la monitora Liu Yang.Pero el placer de deslizarse sigue estando reservado para aquellos que pueden gastar sin mirar la cartera.

En un país en el que el sueldo medio está en torno a los 7.000 yenes (960 euros), el presupuesto para esquiar es considerable: en Wanlong, hay que contar como mínimo 450 yuanes (60 euros) para utilizar los remontes mecánicos durante un día, y unos 100 euros para alquilar el material. Los precios se disparan en fin de semana y durante las vacaciones: una noche en los escasos hoteles de la estación puede costar unos 1.500 yuanes (alrededor de 200 euros).

Tingting, de nueve años, pasa un mes entero en el hotel con sus padres por las vacaciones del año nuevo chino, a finales de enero. Esquía cinco días por semana en Wanlong y asegura que no se cansa.

Si bien los más ricos se van a esquiar a Japón, Estados Unidos o Europa, muchos chinos aprecian encontrar en sus montañas un poco de exotismo, con monitores extranjeros que les enseñan a esquiar en inglés. La estación de Thaiwoo, con 28 pistas, contrató a 16 extranjeros en su equipo de 60 monitores formados por Thierry Nilo, director de la escuela de esquí de la estación, enviado por una escuela francesa.

 

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