Entrenar y competir durante el Ramadán

De izquierda a derecha Ussama Ifraj, Lhoucin Nassiri y Nourredin Benmeziane. /
De izquierda a derecha Ussama Ifraj, Lhoucin Nassiri y Nourredin Benmeziane.

No deben comer, beber ni mantener relaciones sexuales de sol a sol del 6 de junio al 7 de julio, a pesar de que continúan con sus entrenamientos y competiciones oficiales

DIEGO MARÍN A.

Ossama Ifraj y Noureddine Benmeziane compitieron ayer en XLI Campeonato de España de Federaciones Autonómicas celebrado en Alcobendas. Corrieron como atletas riojanos en pleno Ramadán. Ifraj, de padres marroquíes, nació en Logroño hace 18 años y es campeón nacional Júnior de campo a través. Benmeziane nació hace 24 años en Taourirt (Marruecos) pero reside en Haro. Los dos son musulmanes, deportistas, cumplen el ayuno y están orgullosos de hacerlo.

«El Ramadán es un mes bendito, no es sólo no comer y beber o no mantener relaciones íntimas con su mujer, también hay que dar limosna a los pobres», explica Benmeziane, y añade que «se ayuna para ofrecerlo a Dios en busca de su bendición». Del 6 de junio al 6 de julio, de sol a sol, los musulmanes no deben beber ni comer, entre otras cosas, aunque sean deportistas. Algunos, sobre todo futbolistas de elite como el alemán Özil, el francés Pogba y el belga Fellaini, han aplazado el ayuno con motivo de la Eurocopa, para que no afecte a su rendimiento.

«Al principio cuesta adaptarte, sobre todo si tienes entrenamientos de calidad porque necesitas estar más hidratado. Entonces intentas dejar las sesiones exigentes para cuando te acostumbres», declara Benmeziane, cuya entrenadora es Susana Mengíbar. Él ha cambiado su horario, entrena al atardecer, después de bañarse para refrescarse y bajar la temperatura corporal, y así puede beber y comer al acabar. También realiza 'rodajes' nocturnos. «Es duro pero es llevadero», confiesa.

Más que el ayuno, los cambios de horarios pueden afectar al rendimiento, aunque Benmeziane afirma que a él le ha ayudado a mejorar: «A mí me ha venido bien, he hecho las mejores series de la temporada. El cuerpo se tiene que acostumbrar. Yo ya no noto cansancio». En cuanto a los deportistas de elite que aplazan su ayuno, Benmeziane considera que es una decisión personal, que se puede hacer, pero «encontramos más recompensa ahora, nos ayuda más y es más importante». No obstante, los ancianos, enfermos o mujeres lactantes no están 'obligados' a ayunar.

Parece una costumbre extraña, pero la religión católica también ha considerado algunas abstinencias, como la de no comer carne los viernes durante la Cuaresma, algo que ya casi nadie cumple, a pesar de la cultura católica española. Un creyente musulmán debe ayunar en Ramadán, así lo considera Ossama Ifraj, que confiesa que, si coincidiera, sería capaz de renunciar al mundial de campo a través, que ya disputó el año pasado, pero no tanto por religión sino más por compañerismo: «No voy a competir pudiendo hacerlo mejor otro atleta de la selección española. Si ayuno, renunciaría al mundial para dejar que compitiera otro que pudiera hacerlo mejor que yo», asegura.

Para el logroñés el sacrificio supone «un peso muy grande porque llegas a la pista y te encuentras vacío, sin suficiente hidratación, vitaminas ni proteínas, y lo pasas un poco mal entrenando, pero tampoco lo llevo mal, sólo los primeros días». Y es que Ifraj, a las órdenes del técnico Ángel Gómez Alti, compite, incluso, a nivel internacional. El júnior confiesa que su rendimiento se resiente durante el Ramadán, «se me van los tiempos un poco pero el trabajo se hace igual». Aunque en el 2015 varió el horario de las sesiones, entrenado de 1 a 2 de la noche, este año no, ahora entrena al atardecer, igual que Benmeziane: «Sufro más y no hago tan buenos tiempos, pero por un segundo que se me vaya...».

Pero el deporte es una buena parte de condición física, otro tanto de preparación y algo, también, de inspiración. «Nunca se sabe. Un día igual has comido bien y te sale mal y otro no has desayunado y lo haces bien, pero es obvio pensar que lo harás mejor si comes y te hidratas bien», razona Ifraj. También, durante esta época de ayuno, cuenta con la colaboración de la nutricionista Miriam Bravo. «Me recomienda comer más proteína y, a medida que voy comiendo, meter más líquido. Al final, si no haces el tonto, con ese líquido llegas a la tarde y al entrenamiento con energía», explica Ifraj.

Lhoucin Nassiri, nacido en el Alto Atlas de Marruecos hace 38 años, vive en Logroño desde el 2008 y fue el dominador del cross riojano hasta la irrupción en la disciplina de Camilo Santiago. Ahora está más dedicado a la carrera de montaña, de hecho, el mes pasado ganó la IV Irati Trail. «Yo lo llevo muy bien, igual que si no fuera Ramadán, sin ningún truco, sólo cambio las comidas del día a la noche», explica Nassiri, quien asegura que «nunca he dejado de entrenar en Ramadán, no me afecta, aunque sí notas sed si hace mucho calor».

Él se levanta a desayunar a las 4 de la mañana, antes del amanecer, después trabaja ocho horas y entrena por la tarde. Nassiri entiende que sí se puede aplazar el ayuno «si tienes alguna competición de alto nivel, un campeonato del mundo o los juegos olímpicos, sin problema, pero tiene que ser una razón importante, si vives de ello».

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