Al Logroño se le esfuma el triunfo

Erik Balenciaga choca con Thiago Ponciano durante el encuentro entre el Logroño y el Cuenca. :: /Antonio Díaz Uriel
Erik Balenciaga choca con Thiago Ponciano durante el encuentro entre el Logroño y el Cuenca. :: / Antonio Díaz Uriel

Un error arbitral permite que el Cuenca empate un igualado encuentro en el último suspiro

MARTÍN SCHMITT

Logroño. A veces el destino es muy perverso. Ayer lo fue con el Ciudad de Logroño. En el último suspiro, cuando se llevaba un triunfo importantísimo, un error tremendo arbitral permitió que el Liberbank Cuenca empatar un encuentro ajustadísimo, que desde el inicio se sabía que iba a definirse en pequeños detalles. Y ese minúsculo detalle llegó en el instante final, cuando el central Óscar Río, lanzó a portería después de que el balón le tocara visiblemente en el pie un segundo antes. La historia acabó en gol y en un empate que dejó atónitos a los riojanos.

En esos minutos finales, en los que se intuía un final de infarto, jugó mejor el equipo de Miguel Velasco, que con un inspirado Erik Balenciaga, acorraló a un Cuenca muy duro en defensa, que construyó un muro en torno a Leo Maciel. Pero el central vasco se las ingenió para encontrar huecos y poner siempre por delante a un Ciudad de Logroño que echó de menos a Sergey Hernández.

No jugó cómodo el bloque anfitrión en la primera parte. Parecía como si el conjunto franjivino tuviese una piedra en el zapato. Incapaz de defender a Leo Dutra (autor de seis goles en esa primera parte) y de anular el pase al pivote, el equipo riojano siempre jugó a rebufo del conquense. Incómodo, sin poder defender como siempre, saliendo a destiempo a los lanzadores, dejando huecos en las internadas de la primera línea rival. El equipo riojano fue una sombre del que brilló hace una semana en Alcobendas y que puso contra las cuerdas a todo un Füchse Berlin, actual campeón de la Copa EHF.

El equipo franjivino protestó un pie de Óscar Río antes del último lanzamiento

En defensa hacía aguas y en ataque carecía de la fluidez de antaño, demasiado forzado en buscar siempre a un extremo como Javi Muñoz que respondió al envite (cinco goles en seis intentos en esa primera parte). Pero al Ciudad de Logroño le faltaba un plus, siempre por detrás de su adversario, que tuvo en Leo maciel a su salvador en el tramo final de la primera parte, en la que el meta argentino detuvo cinco lanzamientos consecutivos que percutieron en la moral local, que vio cómo el Liberbank Cuenca fue abriendo una pequeña brecha que pudo ser de cuatro si Imanol Garciandia no hubiese robado el balón en el último ataque visitante para que Vanja Ilic recortara la ventaja (15-17) y dejase el encuentro abierto para la segunda parte. Era el turno para que los riojanos dieran un paso al frente.

Y lo dieron. Con pasos cortitos pero firmes. Con la poca aportación de la portería, la defensa tuvo que ponerse las pilas. Y empezó a robarle balones a un Cuenca que pareció por momentos diluirse. Sin embargo, cuando no aparecía Dutra, que fue perdiendo protagonismo, hacía acto de presencia Thiago Ponciano, que en esa segunda parte marcó cinco tantos. La defensa franjivina no pudo nunca encontrar la fórmula para defender a los dos primeras líneas brasileños, que fueron parte importante del empate conseguido por el Liberbank en Logroño.

Lazar Kukic no acababa de despegar y el Logroño necesitaba velocidad, por lo que Velasco optó por dar minutos a Balenciaga, que encontró huecos en la muralla conquense.

El Ciudad de Logroño abrió un hueco que llegó a ser de tres goles, pero no era capaz de matar el partido. Siempre moría en la orilla, bien por culpa de la defensa o por las intervenciones de un Leo Maciel que es pilar fundamental de este EuroCuenca.

De hecho, los franjivino tuvieron la opción de cerrar el encuentro para poner una barrera de cuatro goles de diferencia, pero se les negó la posibilidad.

Así se entró en los minutos finales, en el golpe a golpe, porque a cada gol local respondía el Liberbank desde el lanzamiento exterior, con Thiago Ponciano como principal actor de un Cuenca que pese a perder fluidez no renunció a su ADN de lucha.

Con un 25 segundos para el final, y con el marcador 29-29, Velasco solicitó su último tiempo muerto. Había que tirar de estrategia y fue Balenciaga el que encontró el gol a falta de diez segundos. Cuenca sacó rápido e Imanol Garciandia fue demasiado vehemente con Baronetto y se tuvo que marchar excluido. Se paró el reloj con cinco segundos por delante. Segundos fatídicos en los que Álvarez y Bustamante, dos buenos árbitros, no vieron el toque que Río dio al balón con el pie antes de frustrar con un lanzamiento feo la esperanza de un triunfo local.