FIEBRE EN LAS GAUNAS

La grandeza de la solidaridad

Niños del orfanato Casa do Gaiato posan con un cartel de agradecimiento al Calahorra. /  CDC
Niños del orfanato Casa do Gaiato posan con un cartel de agradecimiento al Calahorra. / CDC

SERGIO MARTÍNEZ

Desde que logró el ascenso a Segunda B, el Calahorra ha presentado con ilusión a los jugadores que darán forma a su nuevo sueño. Futbolistas que vestirán su camiseta con la intención de alcanzar grandes metas. Sin embargo, a miles de kilómetros de la ciudad riojabajeña, en Mozambique, también visten los colores del Calahorra. Una conexión solidaria que demuestra que la grandeza está muchas veces en los pequeños detalles y que es sencillo ilusionar a más de un centenar de niños que ya son los más fieles seguidores del Calahorra.

El pasado mes de octubre, el Calahorra colaboró con la Fundación Mozambique Sur donando material deportivo para el orfanato Casa do Gaiato. Hoy, ciento cincuenta niños disfrutan agradecidos de la generosidad rojilla. Pero la historia comienza 16 años atrás, con la visita al país africano de la calagurritana Loli Muro y el amor que despertó aquella tierra en ella. Poco después, junto a unos compañeros, puso en marcha la Fundación Mozambique Sur, que ayuda a miles de personas de uno de los estados más pobres del mundo.

La solidaridad calagurritana siempre ha sido extraordinaria por parte de empresas, entidades y particulares. Para muestra, el ejemplo de que el pasado año se envió un contenedor de 18 toneladas con alimentos, ropa, material escolar y todo tipo de ayuda desde la ciudad riojabajeña. Entre ello, balones, camisetas, redes para las porterías, sudaderas y material del Calahorra.

Niños de un orfanato de Mozambique visten los colores del Calahorra

Loli Muro explica qué supone para esos niños mozambiqueños el fútbol y porqué es tan importante todo lo donado por el Calahorra: «El deporte allí es lo máximo, una vía de escape, hasta el punto de pintarse con rotulador los números y los escudos en las camisetas, por lo que tener ahora todas esas equipaciones es muy especial. Y los balones. Siempre están pidiendo uno para jugar al fútbol, estén donde estén».

El cargamento calagurritano de Fundación Mozambique Sur llegó a finales del pasado año a Casa do Gaiato, y Loli Muro relata la «fiesta» al ver todos esos materiales del Calahorra: «Los niños empezaron a gritar y a aplaudir, fue lo que más ilusión les hizo de todo lo que mandamos». Alegría que debe sentirse también la ciudad riojana, que contribuye año a año a llenar de esperanza ese hogar de niños abandonados.

Sencilla y extraordinaria también ha sido la respuesta dada desde Casa do Gaiato. Hace unos días llegó desde Mozambique una imagen en la que un grupo de esos niños posan con un cartel de agradecimiento al Calahorra. «Es muy grande, se te pone la piel de gallina al verlo y te anima a ayudar más en próximas ocasiones», explica Tomás Lorente, presidente del club. Loli Muro, por su parte, concluye con un agradecimiento al Calahorra «personal, de la Fundación y de los niños».

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