Supercopa inédita fuera de España

El presidente de la FEF, Luis Rubiales (d), y su homólogo marroquí, Fouzi Lekjaa. ::/EFE
El presidente de la FEF, Luis Rubiales (d), y su homólogo marroquí, Fouzi Lekjaa. :: / EFE

Tánger acoge, a un solo partido, la lucha por el primer título de la temporada entre Barça y Sevilla, con estreno oficial del VAR

AMADOR GÓMEZ MADRID.

Por primera vez en la historia fuera de España y a un solo partido, la Supercopa la disputarán hoy en Tánger, por motivos económicos y porque Marruecos aspira a ser sede del Mundial 2030, el Barça y el Sevilla. Será casi cuatro meses después de la goleada del equipo catalán al andaluz en la desequilibrada pelea por la Copa (0-5). Aquella fue la última final como azulgrana de Andrés Iniesta, autor de uno de los goles en la exhibición en el Wanda Metropolitano del también campeón de Liga, que aspira a la que sería su decimotercera Supercopa de España ante un rival al que ha ganado las dos Supercopas anteriores en las que se enfrentó al Sevilla a doble partido, en 2010 y en 2016.

El Barcelona vuelve a ser favorito. Y en esta ocasión también porque el Sevilla afronta el duelo más cargado por la exigencia que tiene en la Europa League, ya que cuatro días después debe hacer valer en Vilna (Lituania) su victoria por la mínima (1-0) ante el Zalgiris en la ida de la penúltima previa de la segunda competición continental. La inédita Supercopa de España en el extranjero, en un estadio con capacidad para 45.000 espectadores, y a partido único, también será novedosa por el estreno del VAR y porque se podrá realizar un cuarto cambio en el caso de prórroga. La disputa del primer título oficial de la temporada ya nació con polémica por el hecho de que la Federación Española de Fútbol (FEF) decidiese llevársela a Tánger en vez de haber seguido con el habitual modelo de ida y vuelta.

«Ayudará a que este deporte sea un poco más justo, aunque seguirá habiendo polémica, porque en este país nos gusta mucho la polémica, pero ayudará a los árbitros y quitará presión», aseguró ayer respecto al videoarbitraje Gerard Piqué, tras confirmar públicamente que ya no volverá a vestir la camiseta de la selección y que se centrará exclusivamente en el Barça. Con el campeón de Liga y Copa espera Piqué ganar hoy una sexta Supercopa española, mientras que para Leo Messi sería la octava y el argentino se convertiría, en caso de un nuevo éxito, en el azulgrana más laureado de la historia, con 33 títulos, uno más que Iniesta.

Al Sevilla, pese a sentirse perjudicado económicamente, a priori se le presentan sin embargo más opciones deportivas a un partido, aunque el equipo dirigido por Pablo Machín tenga las piernas más pesadas que los azulgrana y la cabeza más pendiente en la Europa League que en esta Supercopa que los blanquirrojos se han adjudicado una sola vez, en 2007, ante el Real Madrid. Precisamente, el equipo que el pasado año impidió al Barcelona conquistar un segundo trofeo consecutivo en esta competición.

«No profesional»

«Jugar la Supercopa a un partido la hace un poco más abierta y le añade dificultad. Te la juegas en esos 90 minutos, las fuerzas se igualan y los equipos tienen las mismas posibilidades», advirtió ayer Ernesto Valverde, que recuerda que, pese a la mayor sobrecarga de partidos y de mayor trascendencia para el adversario en Europa, el hecho de que el conjunto hispalense tenga ya ritmo de competición puede favorecer al Sevilla. «En nuestro caso, venimos de una gira con algunos jugadores que han estado allí, otros nuevos, como Arturo Vidal, que ha venido en forma pero le falta intregarse, y nos tenemos que amoldar, aunque soy optimista, porque veo al equipo bien», apuntó sin embargo el técnico extremeño.

Esta competición a la que sólo se le da importancia cuando se gana, porque se desprecia cuando se pierde y en muchas ocasiones ni siquiera se la tiene en cuenta para los palmarés de clubes o de técnicos al final de curso, está considerada incluso «no profesional» por ley, por lo que no habrá límite de extracomunitarios, aunque el Barça ya se aseguró en todo caso el día anterior la participación de Philippe Coutinho. «Igual no es una competición profesional, o es el espíritu de la competición. O es la redacción de la carta (emitida ayer por el organismo presidido por Luis Rubiales). Pero profesionales creo que somos. Con este lío de extracomunitarios y que pueda jugar todo el mundo... Podían haber avisado antes», lamentó Valverde. «El hecho de que esto (la libertad de no comunitarios) haya llegado un día antes de la final es cuando menos curioso, pero estas cosas son así. En los despachos se tramitan estas cosas y me resulta curioso. Vosotros sois los que lo tenéis que valorar», lanzó por su parte a la prensa Pablo Machín.

En la reedición de la final de Copa, después de las críticas dirigidas a finales de abril al equipo entonces dirigido por Vincenzo Montella por su falta de actitud y ambición ante un conjunto muy superior que no podía dejar escapar aquel título para asegurarse el doblete tras su fracaso en la Champions, el Sevilla promete máxima entrega. «Lo mínimo que se nos debe exigir es darlo todo en el campo y ganar este título», subrayó el extécnico del Girona.

 

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